La España despoblada
- Escrito por Carlos Berzosa
- Publicado en Opinión
Las elecciones en Castilla y León han puesto encima de la mesa dos problemáticas realmente importantes: las macrogranjas y la España vaciada. Las dos cuestiones son suficientemente relevantes para necesitar un debate sereno, documentado, sustentado en datos empíricos y científicos. Sin embargo, no es posible llevarlo a cabo en un proceso electoral por la actitud de la derecha, que lo que le interesa es hacer ruido, demagogia y falsedades con fines electoralistas por encima de los intereses generales. Con ello se está hipotecando el futuro tanto en lo que se relaciona con el cambio climático como qué se puede hacer en las áreas despobladas.
Me voy a centrar en este artículo en la España despoblada, entre otras cosas porque estoy escuchando unas cosas que me alarman y que se basan en el desconocimiento más absoluto. Así, portavoces de Vox y el PP acusan a Pedro Sánchez de los males que está sufriendo la agricultura de esta Comunidad y ser el causante de esta despoblación.
La despoblación rural es un fenómeno mundial y, por tanto, es un proceso en el que las políticas públicas han desempeñado un papel secundario, en la medida en que no han podido detener un fenómeno que afecta no sólo a los países desarrollados
En los últimos años se ha utilizado la expresión “España vaciada” que ha sustituido al de “España vacía”, puesto en circulación por Sergio del Molino con la publicación de un libro con este título. Ninguna de estas expresiones es muy precisa, pues como señalaba en un artículo en El País (11-10-2019) Josefina Gómez Mendoza, catedrática que fue de Geografía en la UAM, es preferible utilizar el de España despoblada, ya que vacía no está. Por otra parte, el de “España vaciada”, como escribió Alex Grijelmo, supone señalar quién la ha vaciado. Por lo general se considera que la despoblación rural se ha causado por las políticas públicas. Tampoco esta explicación se ajusta a lo que realmente ha sucedido.
La despoblación rural es un fenómeno mundial y, por tanto, es un proceso en el que las políticas públicas han desempeñado un papel secundario, en la medida en que no han podido detener un fenómeno que afecta no sólo a los países desarrollados que se han industrializado, sino también a los subdesarrollados, aunque por causas y con consecuencias distintas. En España, esta transformación, que fundamentalmente se inicia a mediados de los cincuenta del siglo pasado, ha sido bastante general en todas las poblaciones rurales, pero en algunas ha sido la situación más aguda debido a que partían ya de una densidad de población muy baja.
La zona en la que los pueblos están poco habitados la recoge muy bien Noemi Sabugal en Hijos del carbón (Alfaguara, 2020) al referirse a la investigación que ha hecho María Pilar Burillo junto a su padre, Francisco Burillo, catedrático de la Universidad de Zaragoza en Teruel. Es un territorio que se extiende por casi todo Teruel, Cuenca y Guadalajara, por Soria y el noroeste de Segovia, por el sureste de Burgos, el sur de la Rioja, el suroeste de Zaragoza y una pequeña parte del interior de Castellón y Valencia. En total, 1.236 municipios con una densidad de población de apenas ocho habitantes por km. cuadrado. Para poder comparar, en el conjunto de España es de 93 habitantes por km. cuadrado.
El éxodo rural ha sido analizado por muchos libros y artículos, por lo que se conoce bastante sobre las razones que lo han causado. Un libro reciente y muy recomendable es el de Collantes y Pinilla, ¿Lugares que no importan? La despoblación de la España rural desde 1900 hasta el presente (Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2019). En fin, excusas no hay para nadar en la ignorancia.
Carlos Berzosa
Catedrático emérito Universidad Complutense.