Nosotros, feministas
- Escrito por Rafael Simancas
- Publicado en Opinión
La causa de la igualdad, del progreso, de la justicia social, tiene hoy como reto principal la conquista de los derechos de las mujeres.
Porque este es el reto que afecta a más seres humanos en el mundo, porque responde a la injusticia más antigua y perseverante de la historia de la Humanidad, y porque se trata de una desigualdad medular, estructural, sistémica, en nuestras sociedades.
Por eso la causa del feminismo es la causa de todos los socialistas, de todos los progresistas, y de todos los demócratas.
Ortega aseguraba que el mundo de las ideas se divide entre las convicciones que pensamos y las creencias a partir de las que pensamos. El machismo forma parte de nuestras creencias más profundas y ancestrales.
La preeminencia del varón. La subordinación de la mujer. La atribución del rol de proveer y, por tanto, de mandar. La asunción del rol de reproducir y, por tanto, de cuidar. Son creencias tan arraigadas que no las pensamos. Pensamos y hacemos a partir de ellas.
Hay que arrancar esas creencias y pensar otras, en clave de igualdad, de justicia, de respeto. Y hacerlo requiere educación, formación, movilización, activismo y, sobre todo, requiere voluntad, especialmente voluntad nuestra, de los hombres.
Los hombres tenemos un papel fundamental en la superación del machismo. Un papel que no puede ser derivado, ni subalterno, ni secundario, ni seguidista, sino protagonista, en primera persona.
La apuesta cotidiana por la igualdad. El rechazo hasta la repugnancia por los comportamientos machistas, macro-machistas y micro-machistas. De lo mayor a lo menor, de la violencia de género al baboseo molesto. No callar, no tapar, no excusar, no justificar. Sino denunciar, condenar y combatir. Los lejanos y los cercanos también.
Hasta lograr que la condena y el rechazo al machismo sean mañana tan estructurales como lo son hoy la permisividad, la justificación, la impunidad.
Hay que tomar nota del reflujo que vivimos en el progreso de las conquistas feministas, hasta hace poco lento pero constante. El machismo de siempre encuentra ahora nuevos argumentos y nuevos argumentadores, nuevas voces y nuevos voceros.
Hablan de la amenaza a la identidad masculina, como si lo masculino requiriera del abuso sobre la mujer para no perder identidad.
Hablan del riesgo para el estatus de ellos, como si equiparar oportunidades les fuera a perjudicar en iguales condiciones.
Hablan de la propagación beligerante de la ideología de género, como si la ideología machista no se hubiera propagado durante milenios, a puro golpe muchas veces.
La defensa del feminismo es hoy un imperativo democrático, político y moral. Y combatir el negacionismo de género es tan o más importante como combatir el negacionismo climático y el terraplanismo ultra que amenaza nuestras vidas.
Los socialistas estamos orgullosos de que el PSOE haya sido la organización que más ha hecho en la historia contemporánea de España por el feminismo.
Y esta realidad incontestable no excusa ni justifica errores colectivos ni comportamientos intolerables de carácter individual, que los ha habido. Errores y comportamientos intolerables que han tenido contestación clara y contundente desde nuestros órganos.
Con normas, con protocolos, con decisiones, con actuaciones, con intervenciones. Para cortar de raíz el problema, para proteger y acompañar a las mujeres, para separar a los culpables.
Para seguir educando en igualdad. Para seguir haciendo feminismo eficaz. Los hombres, con el feminismo. Y los hombres socialistas, en primera línea.
Rafael Simancas
Diputado en las Cortes Generales por Madrid. Secretario general del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados.