El fiscal al hoyo y Quirón al bollo
- Escrito por Rafael Simancas
- Publicado en Opinión
Dos noticias simultáneas en estos días han producido desazón entre los madrileños y las madrileñas.
Ha sido condenado el Fiscal General del Estado que desmintió las falsedades acerca de los delitos fiscales del novio de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, conocido en su propio gabinete como Alberto Quirón.
Casi al mismo tiempo, se han divulgado grabaciones y datos que demuestran claramente el negocio inmoral con el que las empresas Quirón y Ribera se enriquecen a costa de las listas de espera y el déficit de recursos en la sanidad pública madrileña.
El balance no puede ser más decepcionante.
El Fiscal que persigue el delito con el que se lucra el intermediario de Quirón y pareja de la Presidenta acaba inhabilitado, antes incluso de que el propio delincuente acreditado y confeso sea juzgado siquiera.
A la vez, se conoce la dimensión extraordinaria de las transferencias de presupuesto público que la misma Presidenta vuelca sobre los negocios de Quirón y Ribera.
Y, para colmo, el CEO de una de esas empresas agraciadas es grabado mientras exige a sus empleados que maximicen ganancias a costa de la salud de los pacientes a su cargo, alargando esperas y priorizando solo los casos que le reportan dinero extra.
Los datos son escalofriantes. Entre los años 2019 y 2024, la Comunidad de Madrid ha transferido más de 6.600 millones de euros a las empresas que gestionan la sanidad pública del modo en que el CEO ha tenido la amabilidad de compartir con todos.
Más de 2.000 millones de euros han sido transferidos, además, por encima de lo inicialmente contratado y presupuestado, gracias a los subterfugios de las empresas. Tales sobrecostes tienen mucho que ver, lógicamente, con la infrafinanciación de los centros de salud, de los centros de especialidades y de los hospitales con gestión pública directa.
Es decir, los hospitales con gestión privada dedican el dinero público a las ganancias privadas que exigen sus CEOS. Y los hospitales de gestión pública soportan los recortes de dinero público que la novia de Alberto Quirón transfiere a la gestión privada.
Para más inri, se descubren también las mentiras flagrantes con las que el PP madrileño trata de justificar lo injustificable. Porque Alberto Quirón no es un actor externo a la empresa, como se decía y como desmentía la propia identidad con que el jefe de gabinete de la Presidenta guardaba su contacto telefónico. Es un actor muy interno y muy relevante.
Y porque, para ocultar esta realidad palpable, utilizaba un nombre falso en su actividad dentro de Quirón. Sí, tan falso como las facturas con las que defraudaba a Hacienda, y tan falso como el supuesto trato que la Fiscalía le ofreció para salvar su responsabilidad penal.
No es de extrañar la sensación de impunidad con que se maneja esta gente.
Y no extraña tampoco el afán con que profieren barbaridades para tapar sus manejos inmorales, invasión etarra incluida.
Sus damnificados son la mayoría de los madrileños y los prejuicios para su salud. Y la solución está al alcance de su voto, en 2027.
Rafael Simancas
Diputado en las Cortes Generales por Madrid. Secretario general del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados.