Aferrados a algunas togas
- Escrito por Rafael Simancas
- Publicado en Opinión
En este momento decisivo para España, la derecha de nuestro país no tiene más proyecto que aferrarse a las togas para alcanzar el poder. La frase es del presidente Zapatero, y resulta bien descriptiva de la realidad.
No pudo ser más patética la imagen de todo un líder de la oposición en la sesión de control del Congreso del pasado miércoles, salivando ante las noticias de su móvil acerca del enésimo estrambote de un juez en la falaz causa abierta por la ultraderecha contra la familia del presidente del Gobierno.
Mientras en la sesión parlamentaria se hablaba de la tragedia insoportable de Gaza, de las dificultades de los jóvenes en el acceso a la vivienda, de la protección de las mujeres ante la violencia de género… Feijóo solo estaba atento al cumplimiento de la inmoral orden de Aznar de “el que pueda hacer, que haga”.
Solo cabe matizar la frase de Zapatero especificando que la derecha se aferra a ciertas togas, porque no son pocas las que han de ocuparse en fechas próximas de algunos casos de corrupción auténtica y grave del PP, como Kitchen, Púnica, Montoro y, sobre todo, el referido al ático de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
La estrategia lamentable de la derecha se complementa con dos líneas de acción añadidas: el insulto personal al presidente y el seguidismo del discurso odiador y negacionista de los ultras.
Dado que la economía crece y crece, que el empleo bate récords y que el presidente ejerce un claro liderazgo internacional, en línea con los valores humanitarios de la sociedad española, la derecha ha llegado a la conclusión de que solo les queda el elaborado argumento de llamar “puta” a su madre. El patetismo ya no puede ir a más.
Y frente a la amenaza demoscópica de los ultras, a Feijóo se le ha ocurrido como respuesta decirles a sus votantes que la derecha tradicional y europeísta se equivoca y que los ultras están en lo cierto, sobre la inmigración, sobre el cambio climático, sobre los derechos de las mujeres… A veces parece que les aconseja el enemigo.
Mientras tanto, un diputado ultra ha amenazado a la cara, ante las cámaras, en directo, en plena comisión parlamentaria, al director de RTVE con entrar en su despacho con un lanzallamas, por permitir la divulgación de las opiniones que no le gustan.
Habrá quienes se lo tomen a broma. Yo no. En este país, la memoria histórica debiera enseñarnos a tomar muy en serio las amenazas de muerte de los fascistas.
Rafael Simancas
Diputado en las Cortes Generales por Madrid. Secretario general del Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados.
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