Los medios de comunicación social en la España de 2025
- Escrito por Oscar Iglesias
- Publicado en Opinión
La concentración de los medios de comunicación social en grandes grupos mediáticos, la desintermediación informativa y la expansión de plataformas digitales ha reconfigurado el sistema comunicacional. Ahora, predomina un entorno híbrido en el que circulan múltiples fuentes, frecuentemente no verificadas, lo que ha fragmentado y politizado la confianza tanto en los medios de comunicación social como en las instituciones que estos representan.
En España, esta transformación se refleja en la creciente percepción crítica hacia los medios: un 88,7 por ciento de la ciudadanía considera que favorecen intereses políticos y económicos determinados, y un 80,7 por ciento reproducen bulos o informaciones falsas, según la encuesta de Calidad democrática (III) realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Como señaló Dean Alger, en su libro Megamedia, “si se generaliza y se mantiene con fuerza la percepción de que las organizaciones mediáticas de noticias no operan de forma diferente a cualquier otro negocio maximizador de las inversiones, el papel de la prensa en el proceso democrático estará en serio peligro”.
Algo que está ocurriendo desde hace ya un tiempo, debido a un proceso de selección informativa por parte de unos grupos mediáticos que producen una información cada vez más homogénea, que excluye o hace desaparecer la información que deciden que no les interesa, junto a la opinión de numerosos grupos no solo políticos sino ciudadanos.
Como subrayan Michel Hardt y Antonio Negri en su libro Multitud, guerra y democracia en la era del imperio: “Aunque la información y las imágenes sean omnipresentes y sobreabundantes en la sociedad contemporánea, en ciertos aspectos las fuentes de la información han sufrido una reducción espectacular. Han desaparecido prácticamente los periódicos alternativos y otros medios que expresaban los puntos de vista de diversos grupos políticos subordinados en los siglos XIX y XX. A medida que las corporaciones mediáticas van fundiéndose en grandes conglomerados se homogeniza cada vez más la información que distribuyen…”
En este panorama, en España también se ha producido una concentración de los medios de comunicación social y un claro desequilibrio ideológico en sus líneas editoriales que no solo se mantiene, sino que se está agudizando cada vez más.
¿Están los españoles bien informados? ¿A través de qué medios de comunicación social se informan? ¿Qué grado de confianza tienen en ellos?
Según el segundo Estudio sobre audiencias de medios de comunicación social, realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 68,5 por ciento de los españoles considera que está mucho o bastante informado sobre lo que sucede en general en España. 3,6 puntos porcentuales menos que en el año 2023, cuando afirmaban estar bien informados el 72,1 por ciento de la población.
Este retroceso porcentual pone de manifiesto que los ciudadanos comienzan a reconocer implícitamente que su entorno mediático no es tan fiable como pensaban anteriormente. Es una señal clara de una pérdida paulatina de confianza hacia las fuentes habituales de información.
Un 25,7 por ciento considera que está poco o nada informado. 6,2 puntos porcentuales más que en año 2023, cuando el porcentaje estaba situado en el 19,5 por ciento. Este dato nos sitúa ante el hecho de que cada vez más personas perciben de manera consciente la magnitud del problema de la desinformación y el problema de la calidad y la veracidad de las noticias que aparecen en los distintos medios.
Nos encontramos así, frente una paradoja. La mayoría de la población subjetivamente se considera informada, pero al mismo tiempo reconocen cada vez más un deterioro real y preocupante de la calidad del entorno mediático.
La segunda cuestión importante, es conocer a través de qué medios de comunicación social se informan los ciudadanos sobre las noticias de España. En este sentido, según la encuesta del CIS:
- La televisión, con un 70,4 por ciento (69,8 por ciento en 2023) mantiene una posición dominante e incluso muestra un ligero incremento. Lo que evidencia su persistencia como el canal informativo principal debido a su accesibilidad generalizada y facilidad de consumo.

- La prensa, en formato impreso o digital, muestra una leve reducción, del 55,1 por ciento en 2023 al 54,9 por ciento en 2025, como consecuencia de la competencia de unas plataformas digitales más dinámicas, así como de un cambio en las costumbres que lleva a que la mayoría de las personas que dicen leer el periódico afirman que leen las ediciones digitales que no tienen coste.
- La radio ocupa el cuarto lugar, con un aumento de 5,7 puntos porcentuales, desde el 43,9 por ciento de 2023 al 49,6 por ciento de 2025. Un medio que ha sabido adaptarse a los formatos digitales y móviles lo que permite un consumo informativo más flexible y personalizado.
- Las redes sociales constituyen el cambio más significativo, con un marcado ascenso que va del 44,1 por ciento de la población que dice informarse a través de ellas en 2023 hasta el 51,3 por ciento en 2025. Este crecimiento de 7,2 puntos porcentuales en dos años revela y afianza un cambio profundo en los hábitos informativos, reflejando la preferencia por la inmediatez, interactividad y facilidad para compartir contenidos propios de estas plataformas. Y, además, plantea desafíos estructurales que hay que atender relacionados con la fiabilidad, calidad y exposición a la desinformación. Un cambio especialmente significativo en los jóvenes, donde las redes sociales son determinantes en cómo se informan. El 87,3 por ciento de las personas entre 18 y 24 años se informa de las noticias por ellas. Y entre las personas de 25 a 34 años el porcentaje es del 78,5 por ciento.
- Podcasts, que han pasado del 11,7 por ciento al 18,7 por ciento. Lo que indica una creciente preferencia por formatos informativos más segmentados y especializados, acordes con las demandas de movilidad y flexibilidad del consumidor actual, especialmente el más joven.
Los datos muestran que en España se está produciendo una evolución hacia la digitalización informativa, con un papel cada vez más predominante y estratégico de las redes sociales y los formatos personalizados como los podcasts, lo que implica un cambio significativo en la dinámica mediática y cultural.
Una vez conocido si los españoles se consideran bien informados y con que medios se informan, es muy importante saber el grado de confianza que le merecen las noticias que dan habitualmente los distintos medios de comunicación social.
Aquí hay que señalar que la confianza en los medios de comunicación social difiere mucho de unos a otros. Tienen mucha o bastante confianza un 57,2 por ciento en las emisoras de radio; un 51,7 por ciento en la prensa; un 42,3 por ciento en las cadenas de televisión; y solo un 17,1 por ciento en las redes sociales.
Esta creciente desconfianza ciudadana limita la capacidad de los medios de comunicación social para cumplir su función esencial de vigilancia y transparencia institucional, erosionando así el control democrático y aumentando el riesgo de desinformación y manipulación informativa.

El descenso en la confianza es un síntoma y una consecuencia de un entorno mediático donde la desinformación y la polarización ideológica y afectiva campan a sus anchas, saturándolo todo y afectando gravemente al debate público, al reducirlo y asfixiarlo. Además, genera fragmentación social y política, fomentando un escepticismo generalizado que facilita la expansión de narrativas populistas o conspirativas, que deterioran gravemente la democracia, la convivencia y la cohesión social.
El acceso a la información, diseñado por las grandes corporaciones, está ocasionando un sesgo de confirmación que influye en nuestras decisiones diarias más de lo que nos creemos cuando afirmamos que somos seres libres. Nuestra libertad choca con una presentación de la información que valida nuestras propias creencias. Algo que se ha incrementado con los algoritmos que generan los denominados filtros burbuja, donde se nos presenta la información que encaja con las ideas que tenemos.
Un hecho muy grave para una sociedad democrática, porque nos impide ver la pluralidad dentro de las sociedades donde vivimos, reduce nuestra empatía y va destruyendo el contrato social sobre el que se cimenta nuestra sociedad, al crear cada vez más muros invisibles donde nos aislamos y rechazamos a aquellos que no piensan como nosotros.
A esto que está pasando hay que ponerle freno democrático, porque se ve agravado ante la determinación de unas grandes corporaciones de medios de comunicación que pretenden influir o cambiar la opinión pública de la sociedad, en numerosos temas, a través de una opinión publicada que es presentada como mayoritaria, aunque no lo sea.