Ya no podemos decir “Sí”: cuando afirmar se convierte en un riesgo
- Escrito por Rosa Amor del Olmo
- Publicado en Opinión
Decir "sí" parece una respuesta simple y afirmativa, un monosílabo lleno de positividad y aceptación. Decimos "sí" cuando nos preguntan si queremos casarnos en el altar, en un momento emocional que marca el comienzo de una nueva etapa en la vida. También lo decimos para un bocata de calamares, unas “paatas” fritas, una copichuela, un paseo… Pero, ¿qué pasa cuando este mismo "sí" se convierte en una trampa peligrosa en situaciones mucho menos felices?
En el mundo de las comunicaciones telefónicas, un "sí" puede convertirse en la puerta de entrada para los estafadores que buscan manipular nuestras respuestas para fines fraudulentos. Con técnicas sofisticadas, pueden usar un simple "sí" para afirmar acuerdos que nunca quisimos aceptar, suscribirnos a servicios no deseados o incluso validar transacciones financieras en nuestro nombre. En lugar del tradicional "acepto" que pronunciamos en una boda, este "sí" nos compromete con algo que ni siquiera entendemos completamente.
El peligro del "Sí" telefónico
El fraude del "sí" telefónico opera bajo un esquema sutil pero efectivo. Imagínate esto: recibes una llamada, contestas con un inofensivo "sí", y en cuestión de segundos te encuentras atrapado en una red de engaños. Los estafadores, equipados con tecnologías de grabación, capturan ese "sí" para utilizarlo en procesos de verificación falsos, abriendo cuentas o realizando compras en tu nombre.
Pero, más allá de las estafas telefónicas, en la vida cotidiana también hay momentos en los que decimos "sí" cuando, en realidad, deberíamos pensar dos veces. ¿Cuántas veces hemos dicho "sí" a compromisos sociales que realmente no queremos? ¿O "sí" a tareas en el trabajo que nos sobrecargan innecesariamente? Estos "síes" pueden no llevar a fraudes financieros, pero sí a un desgaste personal y profesional.
Para evitar caer en la trampa del "sí" fraudulento, nunca devuelvas la llamada a números desconocidos que intentan confirmar acuerdos o servicios. Si tienes dudas, busca el número oficial de la entidad y contacta directamente. Y recuerda, en cualquier situación sospechosa, la mejor respuesta es colgar y no proporcionar ninguna información personal. Esta situación cuando es llevada a emociones o relaciones sexuales, por ejemplo, igualmente nos podemos ver en un compromiso no deseado. ¡Ahí tenemos que decir, no! Pero a esto no nos han enseñado.
Cuando decimos “Sí" sin querer...Hoy alguien me ha llamado y mira por dónde, dije al descolgar, “sí”. Nunca hablo por teléfono por lo que ya sabemos, de no ser que tenga registrado el número y lógicamente porque estoy ocupada y prefiero que sea así. No puedo interrumpir una clase o el trabajo. La telefonía de hoy es un timo, porque no se escucha bien a nadie, cuando digo a nadie es a nadie. Piensas que estás sordo, te clavas el teléfono en la oreja de mala manera, pones el altavoz, te pones casquitos…todo porque simplemente los móviles ya no se conciben para hablar con alguien. Se escucha mejor a uno que esté en Australia (vía whatssap, claro) que a tu vecino de Cuenca. Todo es un fraude.
Respondió alguien diciendo: “la llamo por lo de escritora” Pensé: “date, ya me han pillado en alguna de mis frases por ahí y voy al trullo”. ¿Quién eres?, pregunté como si esto lo hiciera yo a diario.
-Soy Pedro, respondió. Como había eco y el teléfono era raro, pues por eso escribo hoy, porque colgué inmediatamente, pero el “sí” se me ha quedado en el estómago. ¿Qué he hecho, qué hay que hacer si temo haber caído en una de estas trampas? Es crucial actuar rápidamente:
1. Revisar cuentas bancarias: Asegurarnos de que no haya cargos no autorizados.
2. Investigar el número sospechoso: Usa internet para verificar si otros han reportado fraudes asociados a ese número. Efectivamente he visto que muchos usuarios han reportado, llamadas fraudulentas de este número y de un tal Pedro, en ocasiones te la cuela, por ejemplo, afirma ser un empresario, un profesor…buscan tu profesión, si tienes una profesión liberal como psicólogo o abogado o lo que sea…¡ahí que te tiene!, no solo perdiendo el tiempo sino que quiere estafarte y además es un acosador.
3. Cambiar las contraseñas: Sobre todo si crees que tus datos personales han sido comprometidos.
4. Realizar egosurfing: Buscar tu nombre en internet para descubrir si apareces en sitios inesperados.
Decir "sí" debería ser una afirmación de nuestras intenciones y deseos, no un riesgo a nuestra seguridad personal. Al estar alerta y conscientes, podemos protegernos de los peligros ocultos detrás de este pequeño pero poderoso monosílabo.
Rosa Amor del Olmo
Doctora en filosofía y letras, Máster en Profesorado secundaria, Máster ELE, Doctorando en Ciencias de la Religión, Grado en Psicología, Máster en Neurociencia. Es autora de numerosos artículos para diferentes medios con más de cincuenta publicaciones sobre Galdós y trece poemarios. Es profesora en varias universidades y participa en cursos, debates y conferencias.