Milei y los dinamiteros del Estado... de Bienestar
- Escrito por Manuel Espin
- Publicado en Opinión
A principios de este año en un medio comenté lo que representaba el fenómeno Milei en la sociedad argentina, cuando todavía su expectativa de voto no superaba el 10 por ciento. Los males endémicos de la economía argentina se arrastran con gobiernos a la derecha o a la izquierda desde décadas: con una constante depreciación de su moneda nacional: una amiga nacida en ese país recordaba sus primeros pasos de la mano de su madre buscando desesperadamente cambiar pesos por dólares una o más veces al mes, junto a la experiencia vivida por el que suscribe de los precios que cambiaban tres veces a lo largo del día, el valor de los diarios o las entradas de cine que variaba cada jornada, o el pago de magnitudes astronómicas por un café. Una hiperinflación en la última época de Alfonsín o la primera de Menem de pesadilla, como la de la Alemania de hace un siglo. Con un un elevado endeudamiento exterior y la dependencia del FMI y sus préstamos...para pagar intereses de deudas precedentes.
También otra argentina nacionalizada española me recordaba ese 'fracaso': el primer país del mundo productor en importantísimos bienes, con una capacidad arrolladora de generación de recursos, un talento a niveles de las primeras potencias mundiales donde hay sectores de población que tienen dificultades para completar su dieta. Y a la vez uno de los pocos estados del hemisferio con una gran clase media bajo pautas urbanas y que mira a Europa.
En ese contexto de 'fracaso' el modelo neoliberal de Macri se convirtió en un fiasco con un elevado endeudamiento ante el FMI que no 'regala' sino 'presta' capitales a devolver con intereses, y el peronista de Fernández/Kirchner heredero de la filosofía del estado protector a quien sus disensiones internas escenificadas en pleno escaparate público mediático, el impacto en los precios de la guerra de Ucrania y los propios errores y males de la economía argentina colocan al borde del k.o.
En ese marco aparece el personaje 'iluminado', activista de expresión histriónica que dice representar la 'anti-política' y la 'no ideología' . Craso error: si hay algo que Milei lleva como bagaje es pura ideología, una mezcla del más radical individualismo hobbiano, el 'sálvese el que pueda' (es decir quien más tiene) bajo un paraguas 'libertario' al que pone la etiqueta de 'anarco-capitalista'. El principio a abatir no es el estado en si, sino el estado de bienestar, al que aspira a dinamitar. En su cóctel ideológico se pone en entredicho no solo el modelo adoptado en las sociedades occidentales especialmente las europeas a partir de la II Guerra Mundial, sino la herencia del Siglo de las Luces y de la Ilustración.
El estado de bienestar fue en su día la respuesta a la política social de los países del llamado 'socialismo real' del Este donde se sacrificaron las libertades sin conseguir una sociedad igualitaria más que en el terreno de la retórica. El modelo generado en la segunda mitad del XX supuso la asunción por el estado de la protección en temas como la educación, la sanidad, la vivienda, al que se han ido incorporando otros contenidos como los medioambientales, la igualdad y la diversidad de género. El punto más interesante de este modelo es que fue adoptado tanto por fuerzas socialdemócratas como conservadoras-liberales con la incorporación de más referencias: post-comunistas, neo-ecologistas, etc. Hasta tal punto que en cualquier país de la UE la ciudadanía percibe que la política económica puede variar en su sentido más liberal o socialdemócrata pero no se pone en entredicho la educación o la sanidad pública como principio ni su marco general de libertades y derechos.
Esto es lo que varía con la presencia de personajes como Milei que vienen a representar aquello que Margaret Thatcher nunca se atrevió a llevar hasta su último extremo: dinamitar el estado de bienestar. Bajo una identidad calcada de los principios de Ayn Rand (1905-1982); emigrada rusa aclimatada al Hollywood de los años 30 y 40. novelista de best sellers como 'Los que vivimos' o 'El manantial' creadora de una teoría llamada 'egotismo' (mejor quitarle la letra 't'). Es decir: el rechazo a la educación pública (Milei dice que 'es ideología socialista'), al salario mínimo obligatorio y a cualquier intervención pública en materia de regulación de empleo que debe quedar exclusivamente en manos de los acuerdos entre empresarios y trabajadores, el 'no' a la intervención reguladora del estado, la renuncia al principio de igualdad y a los contenidos redistributivos de las políticas públicas, bajo la máxima de la des-regulación. Pero ya se sabe el precio a pagar por esa política de Greenspan íntimo amigo de Rand que estuvo al al frente de la reserva federal entre 1987 y 2006: el rescate millonario de la administración Bush para salvar a la banca del colapso, y por lo tanto la renuncia a los principios del 'laisez faire'. Milei tiene una parte muy importante de espectáculo teatrero-audiovisual con un verbo exagerado y gesticulante que sabe utilizar con habilidad desde redes como Tik Tok, en las que no existen los matices, la tonalidad de grises, donde solo hay 'blanco o negro'. Habla de la 'casta' y condena al estado como en su día hizo Hitler contra la República de Weimar arramplando contra 'socialistas y conservadores' (el famoso 'no somos de derechas ni de izquierdas' de pasada resonancia). Milei es hábil en la generación de titulares incendiarios, de fácil asimilación de aquellos que se nutren de ideas fijas ya elaboradas y sintetizadas en unos pocos 'slogan'.
El perfil de sus potenciales votantes es definitorio: jóvenes masculinos reticentes ante los avances del feminismo (o que se sienten limitados por los discursos de igualdad de género o LGTBI), de clase baja y cuya formación/información está generada en torno a los mensajes de las redes, ante los que la política se presenta como un establo de corruptos, a quienes es fácil llegar con estereotipos elementales hechos de un par de frases. El estado es el malo de la película, el enemigo a abatir, la causa de todos los males, y hay que dinamitarlo aunque con él que se destruyan los sistemas de protección -insuficientes o mediocres pero únicos- que favorecen prestaciones en materia de educación, salud y otros bienes. En ese juego maniqueo el cambio climático es un pretexto de la izquierda, y las políticas de protección del medio natural y la sostenibilidad 'ideología socialista'.
El discurso tiene muchas versiones, ramificaciones y campos abonados. Transmito al lector para su análisis una escena vivida en un pueblo de 2.000 habitantes de la España profunda con un importante voto a quienes representan posiciones afines a Milei en las pasadas municipales, con un 60 % de sus residentes viviendo/ sobreviviendo de las pensiones de jubilación y de la RMI y los sistemas de protección social, una mujer mayor se quejaba amargamente de los impuestos cuya supresión pedía. Incapaz de asociar que el dinero que percibe cada mes de las asignaciones sociales públicas procede de su recaudación. Situación idéntica a la de los jóvenes de clases desfavorecidas argentinas cuyo casi exclusivo recurso procede de los sistemas de protección pública, que gracias a las redes sociales apoyan a un ideólogo que propugna la liquidación del estado de bienestar y rechaza que los poderes públicos asuman la justicia social como principio.
La renuncia a la moneda nacional en favor del dólar que desea Milei tiene un grave inconveniente: en Argentina no hay dólares suficientes y el 'crack' podría ser apocalíptico. El primer efecto de su liderazgo en las primarias ya se ha producido: la elevación en un 22 % del precio del dólar, que se cotiza a 350 pesos por moneda americana. Mientras se deben 45.000 millones del dólares al FMI y este deberá desembolsar en próximas fechas 7.500 millones para pagar intereses. El candidato mejor colocado a las presidenciales ofrece 'show' en las redes, da titulares pero no dice de dónde saldrán divisas para la dolarización del país, en lo que constituye un ataque frontal contra las esencias del peronismo en lo tocante a su discurso nacionalista y la concepción de un estado protector (dixit Evita).
Manuel Espin
Doctor en Sociología y licenciado en Derecho, CC Políticas y CC de la Información es escritor de ficción y no ficción, periodista y autor audiovisual para cine y tv.
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