Ante la jubilación de los Baby Boomers y la alta rotación del talento, la continuidad del liderazgo está en peligro en muchas organizaciones, sobre todo en las que carecen de planes de sucesión sólidos mientras se enfrentan a la escasez de perfiles senior.
Solo el 19% de las organizaciones afirma tener un plan de sucesión establecido, según el último estudio llevado a cabo por la firma global de soluciones de talento Robert Walters. Este dato sugiere que muchas empresas podrían estar menos preparadas para afrontar cambios en el liderazgo de lo que creen.