“En la clase explotada arranca los vendajes que entenebrecen las luces naturales del cerebro de los trabajadores, haciéndoles vislumbrar, al reflejo de sus destellos fulgurantes, un porvenir de justicia y libertad que procuran retardar, por todos los medios engañosos y coercitivos, los sostenedores de un régimen que genera el dolor social, la miseria y el crimen; y en la privilegiada se imponen, no obstante ser por ésta combatida rudamente, malignamente, por su razón de ser y la nobleza de sus fines.”
José Alarcón, “El socialismo se impone”, 1910.