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Mitología griega en clave LGTB


Escultura de George Rennie en la que se muestra al dios Himen portando una antorcha junto a Cupido. / Wikipedia. Escultura de George Rennie en la que se muestra al dios Himen portando una antorcha junto a Cupido. / Wikipedia.

Los mitos griegos se transformaban sin excesivos problemas, tenían relaciones bisexuales, cambiaban de género, identidad o forma según necesidades, pero esto si un dios era un dios, muy masculino él, y si el fruto de su deseo era una mujer, esta siempre quedaba divinamente embarazada.

Aquiles, Hércules o Zeus se travistieron y se transformaron en hermosas doncellas para seducir a otras mujeres. Eso sí, al final ellas tenían hijos fruto de estas relaciones. En cambio, habría sido impensable que hubiesen sido poseídos sexualmente por un fauno o un libidinoso sátiro u otro dios. Zeus tomó todas las formas imaginables, desde lluvia dorada a humo o toro, pero siempre tuvo a su lado al joven i bello Ganímedes que le servía de copero-amante. Hércules fue el prototipo de la masculinidad griega, el número de hijos que tuvo con distintas mujeres no es menor al de sus jóvenes amantes masculinos. Diana tenía un edén de virginales ninfas que solo ella podía poseer; si alguna de ellas tenía relaciones con algún hombre, la venganza podía ser terrible, tampoco ningún hombre podía pisar su jardín reservado a sus mujeres.

Zeus tuvo una larga lista de amantes femeninos, pero eligió a un joven y bello troyano para tenerlo eternamente a su lado en el Olimpo, no solo para que le llenara la copa de vino, también para tenerlo en su cama. La mitología nos cuenta cómo el dios transformado en águila raptó al adolescente Ganímedes y se lo llevó al Olimpo, en donde, tras darle la inmortalidad, lo nombró su copero y amante.


Existe otra versión según la cual el bello muchacho troyano fue visto por Eros, hijo de Afrodita. Éste se enamoró apasionadamente del joven pastor y lo raptó. Zeus que los observó también se interesó por el muchacho y cansado de sus aventuras con otras mujeres quiso probar algo distinto. El resultado es que se lo llevó a su lado, al Olimpo, para compartir la eternidad, para mayor disgusto de su celosa esposa Hera.

Calisto era una de las más bellas ninfas que acompañaban a la diosa Artemisa (Diana). La diosa de la caza obligaba a que todas cumplieran el voto de castidad (con hombres). Zeus era un dios que se transformaba en lo que fuera necesario para conseguir los favores de cualquier criatura que se le pusiera a su alcance. Así fue toro, águila o lluvia dorada....

Para seducir a la bella Calisto no tuvo la más mínima duda, se transformó en una mujer con apariencia de Artemisa (Diana). Y la bella e incauta ninfa cayó en sus brazos. La muy celosa esposa de Zeus, Hera, los descubrió y se lo contó a Artemisa. Podemos decir que Zeus para conseguir a Calisto fue transexual y lesbiana. Divino dios.

Apolo, hijo de Zeus y Leto y hermano de Artemisa, fue el dios de la luz y el sol, la verdad y la profecía, la medicina y la curación, la música, la poesía y las artes; también el ideal de la eterna juventud. La lista de amantes que tuvo es infinita, destacan de ella tres jóvenes muchachos: Tamiris, Jacinto y Cipariso. Pero su belleza no fue paralela a su fortuna en sus lances amatorios ni con mujeres, ni con hombres, pues los bellos muchachos morían tan pronto mantenían relaciones con él. 

Hércules representa el prototipo masculino. Como tal, tuvo un número infinito de amantes femeninos, con los que tuvo una lista inacabable de hijos. Pero siempre estuvo acompañado por su erómenos, su amante masculino. Entre todos destaca su propio sobrino, Yolao. Éste se unió a él con solo diecisiete años, su amistad fue más allá de la muerte. Yolao tuvo también el honor de conducir los caballos de su erastés en las Olimpiadas, fue ganador de los primeros juegos instaurados por su tío y amante.

Himeneo era un ser mitológico de una gran belleza. Hijo de Dionisio y Afrodita, su presencia en cualquier boda era un buen presagio. Presidió las bodas de los mitos griegos. Su belleza enamoró a varios dioses del Olimpo, como Cupido, Apolo o Tamiris, el bardo que desafió a las musas con su lira.



Su relación con Cupido inspiró la escultura de George Rennie "Cupido soplando en la antorcha de Himeneo para encender su llama". (Victoria and Albert Museum de Londres) Esta escultura ofrece una visión desde varios puntos de vista. Las redondeadas carnes de los dos cuerpos desnudos, la belleza de los muchachos, sus genitales que corresponden más a los de un niño que a los de un adolescente, las veladas insinuaciones eróticas, las alas de Cupido, las manos que se tocan, se abrazan…

Cupido reaviva la antorcha de Himeneo. Escultura de George Rennie.Victoria and Albert Museum

Aquiles, el de los pies alados, era hijo de Peleo y la diosa Tetis. Ésta descubrió el destino que le esperaba a su hijo en la guerra de Troya y buscó una solución que evitara su trágico destino. Por esto se lo llevaron a Esciro a la corte del Rey Licomedes, disfrazado de doncella y con el nombre de Pirra (pelirroja). Allí vivió con las hijas del rey y no desaprovechó el tiempo, pues dejó embarazada a una de las hijas: Deidamía. De esta relación nació Noeptolemo, que años después fue uno de los guerreros que estuvo dentro del caballo de Troya y esclavizó a la esposa de Héctor.

Aquiles siempre iba acompañado de Patroclo su compañero y amante, pero de acuerdo con la tradición griega también tenía sus amantes femeninas. El rapto de Briseida desató la tragedia que canta la Ilíada. La industria del cine transformó su relación con el Joven Patroclo en un parentesco familiar.

Tántalo era un rey de Anatolia que acumulaba las maldades más detestadas en la mitología griega, la más grave de todas ellas sacrificar a su propio hijo. El malvado rey para lograr sus objetivos descuartizó a su propio hijo, Pélope, hizo un estofado con él y se lo ofreció en banquete a los dioses del Olimpo.



Démeter, abatida por la pérdida de su hija Perséfone raptada por Hades, aceptó el ofrecimiento y se comió el hombro del muchacho sin ser consciente de lo que hacía. Por suerte los dioses restantes advirtieron el engaño y evitaron comer el cuerpo del muchacho. Le devolvieron la vida y reemplazaron su hombro con uno de marfil que fabricó para él Hefesto. El nuevo joven resultó mucho más bello y agraciado, Poseidón se enamoró de él, convirtiéndolo en su amante. Pero abusó de la confianza de este dios y su maldición cayó sobre sus sucesores Agamenón. Menelao y Orestes...

Orestes creció con su amigo Pílades, entre ellos hubo algo más que una profunda amistad. Desconocedor de las maldades de su padre, vengó su muerte asesinando a Clitemnestra, su propia madre. Capturado en Tauride junto a Pílades, se le ofreció salvar su vida, pero él prefiere salvar la de su amado.  Éste contestó que la muerte era un favor si los mantenía unidos eternamente.  

Teseo, el que venció al Minotauro, también es conocido por dejar plantada a la pobre Ariadna para raptar a su hermana Fedra. Fue él quien logró el vellocino de oro con los argonautas, también raptó a doncellas y luchó contra centauros y amazonas. Pero su gran amor fue Piritoo   "Teseo y Pirítoo fueron amigos inseparables (amantes), y participaron juntos en hazañas bélicas de su época: fueron a la expedición de los Argonautas para conquistar el Vellocino de Oro, tomaron parte en la caza del jabalí de Calidón, también estuvieron en la lucha de los lapitas contra los centauros, que tuvo lugar en la boda de Pirítoo, cuando los ebrios centauros decidieron raptar a las mujeres." (1)

Según la mitología griega Endimión era un bello pastor que enamoró a la divina Selene, la diosa de la luna. Ella solicitó a Zeus la vida eterna para su amado y éste le concedió el sueño eterno. Así ella lo pudo visitar todas las noches en su tumba en el estadio de Olimpia, fruto de cuya relación nacieron cerca de 50 hijas. La Inmaculada de Murillo representa la cristianización de esta diosa, transformada en María Inmaculada.

Según la mitología griega, una ninfa fue obligada a amar a un dios, posiblemente Hermes, dios del comercio. Fruto de esta relación nació un niño, Dafnis, no deseado por su madre. Ésta le abandonó en el bosque de los laureles (de allí su nombre: Δαφνίς, de δάφνη, ‘laurel’). Hera cuando vio a la criatura se enterneció y lo entregó a las ninfas del bosque y a los pastores para que lo cuidaran.



Pronto destacó por su inmensa belleza, pero él rehusó las bulliciosas reuniones de los hombres y se refugió cerca del Etna cuidando sus rebaños. Cuentan que entre quienes le amaban, estaba el mismo Apolo que lo tenía por su favorito. Y sobre todo fue amado por el dios Pan, quien, dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir por el bosque a jóvenes pastores.

Cene o Cenis era una bella muchacha que un día fue secuestrada por Poseidón, el amor que sentía por la muchacha no fue correspondido por ella y finalmente la violó repetidamente. Arrepentido Poseidón quiso compensarla y le ofreció hacer realidad un deseo, ella pidió convertirse en un hombre invulnerable. Adoptó el nombre de Céneo. Se casó y tuvo dos hijos, viajó con Jasón y los argonautas, pero murió en una batalla contra los centauros, por ello la invulnerabilidad se cree que se refería a que no podia ser poseído sexualmente sin su expresa voluntad.

La riqueza de las historias que aparecen en la mitología griega es infinita, por desgracia para conocerla es necesario acudir a las fuentes originales, pues muchas publicaciones posteriores han ocultado o negado este mundo tan diverso. 

(1) cita extraída de  Según natura, Eva Cantarella.