Quantcast
EL PERIÓDICO
ESP   |   AME   |   CAT      NEWSLETTER
ÚNETE ⮕

Eliane Raheb lleva a la Berlinale el retrato de un hombre atormentado


  • Escrito por Elena Garuz
  • Publicado en Arco Iris
Fotograma de la película "Miguel´s war" ("La guerra de Miguel"), de la directora libanesa Eliane Raheb, cedida por Itar Productions. Fotograma de la película "Miguel´s war" ("La guerra de Miguel"), de la directora libanesa Eliane Raheb, cedida por Itar Productions.

La libanesa Eliane Raheb estrena hoy en la Berlinale "Miguel's war" ("La guerra de Miguel"), el retrato de un hombre homosexual que, tras huir hace 37 años de la guerra y la represión en Líbano al Madrid posfranquista, regresa con la cineasta a su país de origen y se enfrenta a sus fantasmas del pasado.

"Este es su 'coming out' después de todos estos años, quiere explicarle a sus raíces lo que hicieron con él", dice la realizadora en entrevista con Efe al hablar del protagonista de su filme.

Raheb y Miguel Jleilaty -o Miguel Alonso, el nombre que adoptó al llegar a España, porque quería ser un español más- se conocieron de manera bastante casual: ella había venido a presentar un filme a Barcelona y él hizo de traductor durante el debate.

La directora se percató de que parecía "realmente atormentado" por la película, que hablaba de la guerra civil en el Líbano, que "no estaba a gusto" traduciendo, sudaba y se le notaba "muy afectado", y pensó que era un "extraño traductor".

Al preguntarle al respecto, sentados en un bar, Miguel le contó que al ver la película habían vuelto a su mente muchas cosas que había intentado olvidar y durante dos horas le "echó encima" su historia, recuerda.

Raheb, que estaba buscando una historia, se dio cuenta de que la tenía delante y merecía un filme.

DE LA CONVERSACIÓN ÍNTIMA A UN VIAJE DOCUMENTAL

Más tarde volvió desde Beirut a Barcelona para encontrarse con Miguel, empezaron a grabar -sólo audio- durante nueve horas lo que todavía era una "conversación íntima entre ambos" con "detalles muy personales".

"Miguel está en busca de algo, necesita este filme, eso es lo que sentí cuando me echó encima su historia. Sentí que ese hombre necesitaba hablar y encontrar a alguien que le escuchara, le tomara de la mano y le dijera: regresemos al Líbano, enfrentemos juntos este trauma y estos fantasmas del pasado", explica.

Este documental, una coproducción entre Líbano, Alemania y España, es un viaje de la mano de la realizadora a distintas momentos de la vida de Miguel y a varias ciudades que marcaron su trayectoria.

Así que, entre otras, está Madrid -a donde llegó desde su país de origen, donde llevó una vida llena de excesos y vivió de forma abierta su homosexualidad-, está Barcelona -donde comenzó de nuevo e hizo carrera como traductor- y está Beirut, de donde huyó y a la que regresó décadas después junto a Raheb.

"Lo entendí como un mensaje de que realmente quería que hiciera algo con su historia, incluso sin que fuera consciente entonces de que hoy estamos en la Berlinale", señala la realizadora.

Esta situación de "cómo gestionar la memoria, los traumas, la negación, el ser juzgado cuando nuestra historia se hace pública" fue muy interesante para ella como cineasta, asegura.

Consideró que debía asimismo mostrar la interacción entre ambos, su relación también conflictiva, "en la que la amistad y la manipulación y el hacer cine confluyen".

"Fue también un desafío para mí contar la historia y deconstruir todas las capas" de una persona compleja como Miguel, dice Raheb.

VARIOS MIGUELES Y DIFERENTES FORMATOS

Hay tres Migueles: el de su infancia, el que inventaba cosas e historias y personajes que lo salvaran; el que se fue a España, el opuesto, el que trató de liberarse explorando los límites; y el de ahora, el que tata de encontrar un sentido a lo que hizo, el que busca el equilibro y el amor.

"Estos tres Migueles están en el filme y a veces colisionan, a veces se complementan y a veces están llenos de contradicciones", dice.

De la misma manera, el documental combina también varios formatos -la animación, personas en el teatro que reconstruyen situaciones del pasado de Miguel y con los que éste debe interactuar, entrevistas introspectivas y material de archivo- para diseccionar estos traumas del pasado.

"Creo que con este filme inició una catarsis y hay una esperanza para él de que se sienta menos atormentado por su pasado y de que pueda seguir su vida de una manera más equilibrada emocionalmente. Y quizás encuentre el amor, porque en este filme comenzó a quererse a sí mismo", dice la realizadora.

Raheb dice sentirse "muy triste" porque echa de menos el "ritual" de ver su película en el cine, ese "momento mágico" de mostrar su trabajo al público.

"Di luz a algo y no veo las reacciones. Recibo muchos correos electrónicos, pero no veo caras. Hay algo que no es humano del todo en todo esto de lo virtual", lamenta Raheb, que espera que a la cita virtual de la Berlinale que se celebra ahora para la industria siga en junio otra abierta al público, si la pandemia lo permite.