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EL PERIÓDICO
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De cómo un dominico intolerante culpó a los homosexuales de la peste


A inicios del siglo XVI la peste aún hacía estragos en la ciudad de Valencia. Así fue como un clérigo intolerante aprovechó el malestar general para buscar un culpable: los sodomitas.   

Aunque inicialmente los Furs del Regne de València no contemplaban ninguna pena contra el llamado pecado nefando, a inicios del siglo XVI ya estaba tipificado como delito, aunque hasta 1524 no empezó una verdadera y generalizada persecución, fue cuando a petición de Carlos I la Inquisición tuvo competencias en perseguir la sodomía en todos los territorios de la Corona de Aragón, salvo los reinos de Mallorca y el Rosellón.  

Así empezado el siglo XVI, Valencia se vio en una terrible situación. A la peste se sumó unas inundaciones que se llevaron por delante todas las infraestructuras y centenares de personas. Con la población empobrecida, apareció un clérigo dominico llamado Lluís Castellolí, incendiando a la población con proclamas contra los sodomitas, culpables de todos los males, pues dios estaba muy enfadado con los valencianos. Una vieja costumbre del populismo intolerante de todos los siglos: “buscar culpables es mejor que encontrar soluciones científicas”.

Estas proclamas incendiarias levantaron a gran parte de la población de la ciudad, famélica y desatendida, y se lanzaron a la caza de sodomitas. Entre ellos alguien denunció que en la plaça de Sant Francesc, justo frente al convento de este nombre, "había una casa donde vivían bujarrones que ofendían a dios" y advirtió que como en Sodoma y Gomorra, Dios castigaría a la ciudad de Valencia por consentirlo. Allí se lanzó la población, sin necesidad de averiguar si era cierto o no. Cuatro hombres fueron llevados a la hoguera directamente, un quinto logró huir y refugiarse en la catedral, buscando su protección, que le fue concedida.

Ferrando Sanxis era un humilde panadero, que quedó bajo la hipotética protección eclesiástica. Pero temiendo que al llegar la noche el templo fuera quemado y saqueado, un canónigo entregó al pobre Sanxis a la turba incendiaria. «I així el cremaren diumenge, dia de Sent Salvador, per lo qual pecat i altres s’és seguida molta desaventura en aquesta ciutat i regne1» Es decir, la crónica oficial de los hechos justificó el linchamiento.

Este levantamiento conocido como el “avalot de la seu” sucedió en 1519 y fue el preámbulo de la revuelta de las Germanies. Del clérigo poco más se sabe. Parece ser que fue quien recuperó las reliquias de otro intolerante dominico, Sant Vicenç Ferrer, y acabó sus días dando clases de “filosofía” en la universidad.

1 «Y así le quemaron el domingo, día de San Salvador, por lo que pecado y otros es seguida de mucha desventura en esta ciudad y reino»