Las dos almas del Gobierno
Es necesario determinar cuál es el significado de las preferencias en la gestión de los recursos públicos en las dos almas del gobierno. La más clara es la definidamente progresista. La otra es la que prosigue con las servidumbres que nos han traído hasta aquí. La que no desea transformar. La que pretende continuar con las cadenas que someten a la mayoría a una minoría reconocible. La del consabido gatopardismo al que nos tenía habituados el modelo bipartito. Cambiábamos para que cambiasen pocas cosas. Excepto, claro, las privatizaciones de los recursos públicos. Aún seguimos pagando la energía más cara de Europa. Todavía financiamos las obvias consecuencias de la colusión en la administración de los fondos. Públicos. El Castor como ejemplo.
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