Se está configurando en la política española un sector reaccionario que puede acabar siendo mayoritario, que hace de la xenofobia y el rechazo a la inmigración su caballo de batalla. Imitando los postulados ultraderechistas que hay en buena parte de los países europeos, así como el trumpismo, criminalizan a los migrantes presentes en nuestra sociedad, así como a los contingentes que van viniendo y así paliar las frustraciones de, desgraciadamente, una parte de la sociedad que proyecta en este tema su rabia. Se trata de buscar a personas más débiles de las que poder culpar de los males propios, responsabilizarles de todo tipo de miedos y todo ello envuelto en un discurso profundamente antipolítico. La llegada de población de fuera como el resultado de una gran conspiración para “diluir” nuestra cultura y dar lugar a la llamada “gran sustitución”. En nuestro caso, los magrebíes serían los peor considerados y más mal tratados no sólo por un tema cultural, sino con argumentos de signo religioso. El islam como gran enemigo de nuestra cristiandad. Una auténtica bestialidad. Hay quien ya se presenta públicamente como “islamófobo” y no genera el rechazo unánime de que merecería un posicionamiento tan estúpido. Se puede pensar lo que se quiera de culturas y religiones, y unas pueden gustarnos más que otras, pero el respeto debería estar fuera de toda discusión. En nombre de toda religión, en un momento u otro, hay quien ha practicado la barbarie más que la cultura. Deberíamos distinguir una cosa de otra.