Que el grupo terrorista Hamás no debe ser controlando política y territorialmente la Franja de Gaza tras su cruel ataque a Israel del 7 de octubre es evidente. Al mismo tiempo, es asimismo fundamental evitar caer en la venganza y el castigo colectivo, con bombardeos indiscriminados sobre Gaza, al menos por el resultado sino por la intención, con la constante muerte de civiles, muchos de ellos niños. Tampoco es aceptable cortar los suministros básicos a la Franja y dar plazos sumarios a la población civil para evacuar la zona de combate, y sin prever corredores humanitarios. En definitiva, el gobierno de Israel no solamente está incumpliendo el Derecho Internacional Humanitario sino cometiendo un grave error moral y político: identificar Gaza y más de dos millones de personas con Hamás, y alimentar su propaganda con cada imagen televisiva diaria: muertos y más muertos, un padres abrazado a su hijo bajo los escombros, ambos fallecidos, madres que sostienen bebés sin vida en sus brazos, etcétera. Hay que parar este horror.