La sombra de Kissinger
Kissinger ha dejado el mundo de los vivos, que aspiró a controlar, modelar y proyectar para futuras generaciones. En realidad, estuvo a los mandos apenas una década: la de los setenta, en los mandatos de Nixon y la coda de Ford. Fragmento ominoso de la humanidad, incluso en un siglo fértil en desgracias inducidas desde la cúspide del poder. El diplomático/académico/ germano-norteamericano tuvo mucho que ver en las calamidades de la fase final de la Guerra fría: Bangladesh, Vietnam, Camboya, Chile… Se le atribuyen, en contraste, trabajos hercúleos en pos de la armonía internacional: control de las armas nucleares, reequilibrio de poderes, neutralización de las hostilidades en Oriente Medio y punto final a la guerra en Indochina, éste último de dudosa valoración (1).
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