Y ahora, guerra por la lengua
Nada nuevo en el horizonte. Todos los nacionalismos necesitan de un enemigo exterior para justificar su existencia. A falta de argumentos, se inventan. Y, ahora, le ha tocado a la lengua. Es decir, a buscar cualquier hecho que justifique una gran campaña en pro de la lengua catalana, y de rebote en contra de la castellana. Faltaría más.
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