La lucha de clases
- Escrito por Pablo Iglesias Posse
- Publicado en Déjà Vu
¿Mienten ó se equivocan los socialistas cuando afirman que existe la lucha de clases? Si, dicen los que tienen interés en negar esa lucha ó los que no ven más allá de sus narices; no, responden los que conocen el funcionamiento de la sociedad actual ó los que observan un poco los fenómenos que ella ofrece.
Ante las señales de antagonismo y de lucha que da el régimen burgués, sorprende que haya quien niegue ese antagonismo y esa lucha.
¿Qué es lo que ocurre en las minas de Vizcaya? ¿Qué pasa en Gijón? ¿Qué sucede en El Ferrol? Decir que dichos conflictos se han producido porque media docena de individuos hayan querido turbar la paz social, es un completo desatino.
Los miles de obreros que han abandonado el trabajo en la zona minera de Vizcaya, que se exponen á pasar privaciones y quizá muchos de ellos á perder la vida, muévense impulsados por la necesidad de mejorar. Reclamaron hace tiempo aumento de salario, supresión de los destajos y la jornada de nueve horas (modestas mejoras que les negaron sus patronos), y hoy vuelven á demandar, mostrándose parcos, la última de aquellas condiciones.
Los patronos, los explotadores, que se negaron otras veces á acceder á los deseos de lo5 obreros, niéganse hoy á atender tan mínima petición. ¿Por qué? No porque aquélla no sea justa, no porque dicha concesión les impida obtener buenas ganancias, sino porque no quieren mermar en lo más mínimo los beneficios que vienen obteniendo. ¿Y no hay ahí lucha? ¿No pelea el obrero por hacer que su reclamación sea atendida, y no pelea el burgués, el capitalista, por seguir beneficiándose lo más posible de la fuerza de trabajo asalariado? Más es: ¿no vemos entrar en la lucha otros elementos? ¿No se ha enviado al teatro de la huelga fuerza armada de distintas categorías para apoyar la actitud de los capitalistas, para amparar sus privilegios? Y por su parte, los trabajadores de otros oficios, compañeros de los mineros de Vizcaya, ¿no se aprestan á prestarles su apoyo contra quienes los explotan y contra quienes auxilian á éstos? Si esto no es lucha de clases, lucha de unos intereses contra otros intereses, ¿qué es?
Lo mismo acontece en Gijón. Juzgando que los intereses por él representados sufrirían quebranto si sus obreros se asociaban, un fuerte patrono despidió á algunos de aquéllos que se querían asociar. Reclamaron los obreros la solidaridad de los suyos; pidió él patrono el concurso de sus colegas, y por más que los obreros procedieron con gran transigencia y tacto, la lucha de intereses surgió, y los patronos no piensan mas que en aplastar á los obreros.
También aquí, como en Vizcaya, las autoridades han ido en auxilio de los patronos, deteniendo á muchos huelguistas é imponiéndoles una quincena de prisión, y, como era lógico, los obreros de otros puntos han prestado y prestan su apoyo á los que pelean contra dichos explotadores. ¿Qué es esto también, en sus diversas manifestaciones, mas que lucha de clases?
Lo que viene sucediendo en El Ferrol es otro caso igual á aquéllos. Una poderosa Compañía, no satisfecha con el momio que la proporcionaron Maura y los suyos al concederlos la construcción de la escuadra, trata de esquilmar á los obreros de todas maneras y de suplir á muchos de ellos por otros más vigorosos. Los trabajadores, por su parte, resístense todo lo que pueden á las imposiciones de la Compañía y procuran contrarrestar la acción de ésta, amparada por las autoridades, con la solidaridad de sus compañeros de clase. ¿Se negará que esto es asimismo choque de unos intereses con otros, lucha del obrero con el interés patronal? Los que tal hacen niegan la evidencia.
Explicábase que antes, cuando esa lucha aparecía más velada, se negase, se dijera que no existía; pero negarla hoy que se presenta con toda claridad y hasta á veces con caracteres sangrientos, es estúpido, no se concibe.
No sólo la lucha de clases se presenta en estos momentos con gran fuerza, sino que determina una porción de hechos que descubren el falso concepto que se tenía de muchas entidades. Si, la lucha de clases, al grado que llega hoy, nos dice que la justicia no es lo que se afirmaba, que los Gobiernos tienen misión distinta de la que se les atribuía y que la fuerza armada, más que defender el patrio suelo, tiene por misión amparar y defender los privilegios de la gente que vive á costa de los que trabajan.
Lejos, pues, de poderse negar con razones la lucha de clases, el fundamento del Socialismo internacional, lo que hace esa lucha es demostrar la exactitud de otras muchas afirmaciones que hace el Socialismo, y que á medida que se demuestran proporcionan á éste mayor número de adeptos.”
(Vida Socialista, número 30. 1910)