La reorganización de la Justicia
- Escrito por Fernando de los Ríos
- Publicado en Déjà Vu
“El abaratamiento de la justicia ya ha sido previsto en la propia Constitución. Consiste en un refinamiento de toda la legislación hoy existente para que permita una justicia completamente gratuita en el orden social, y en el orden civil cuando se obtienen los beneficios de pobreza. Considero indispensable hacer desaparecer ese carácter de pobreza como calificación indispensable para obtener ese beneficio, y, además, creo que hay quo facilitar el modo de conseguirlo y hacer más eficaces sus resultados.
Esa es la orientación que estamos preparando y que hemos de llevar a la legislación complementaria de la Constitución. Claro es que en beneficio de las clases humildes y medias, porque para las clases altas la justicia civil es una justicia instada y no hay razón alguna para que no sea pagada; lo que interesa es, que las clases medias y pobres lleguen a tener la justicia con absoluta gratuidad. En este sentido es en el que vamos a encauzar la legislación hoy existente, haciéndola avanzar y facilitando los trámites necesarios para conseguirla.
Como he dicho reiteradamente, lo mismo en la apertura de los Tribunales que al hablar ante la Asamblea judicial, me preocupo mucho de la formación de los nuevos juristas, porque, a la postre, de la Justicia pende la realización y la eficacia de todos los ideales internos que informan un Estado. A la Justicia está confiado todo, incluso el mundo de los intereses.
Con este criterio, al nuevo Presupuesto llevo desde la creación de Bibliotecas en todas las Audiencias territoriales de España hasta la creación de centros psiquiátricos en las cárceles de Madrid y Barcelona, centros en los que se haga el análisis del material humano que ingresa en esos centros penitenciarios, para que, de este modo, se pueda realmente trazar la psicopatología de los delincuentes y tratar como elementos verdaderamente afectados patológicamente a los muchos que hoy lo están y que no tienen quien discierna su capacidad y sus condiciones. En España no se había hecho nada de esto. Por vía de ensayo, lo haremos en estos dos centros.
Por otra parte, se crea de nuevo la Escuela de Criminología, con cinco cátedras: Penología, Sistemas Penitenciarios, Pedagogía correccional, Psiquiatría y Psicopatología general. Por la que va a pasar todo el personal del Cuerpo de Prisiones; pero yo espero que, incluso los futuros jueces, reciban alli el complemento de la formación que no les da la Facultad de Derecho de la Universidad española. Los nuevos jueces, ya en el programa que ahora hemos dado, tienen un primer examen de Lenguas extranjeras; necesitan mostrar el conocimiento y la posibilidad de traducir a libro abierto trozos de textos en dos idiomas extranjeros, y se les exige, además, un conocimiento amplío del Derecho social y del Derecho público, que hasta ahora no se les había exigido, y que son, sin embargo, requisitos indispensables, dada la nueva orientación de la vida moderna.
Cada día el desenvolvimiento del Derecho social es mayor, y, desgraciadamente, en nuestras Facultades de Derecho no existen cátedras de Derecho social.
Va incluida también en estos Presupuestos la cifra necesaria para las pensiones al extranjero a los jueces. Todos los años saldrán al extranjero, por lo menos, diez jueces, a fin de estudiar el modo cómo está organizada la Justicia en Inglaterra, en Alemania, etcétera, así como también el Derecho civil y el sistema penitenciario de cada uno de dichos países. Propugno un sistema que permite escoger a los hombres más capaces, bien por sus obras, bien por sus sentencias, y llevarlos incluso al Tribunal Supremo, independientemente de su juventud, y teniendo en cuenta, preferentemente, sus cualidades morales e intelectuales.
Espero que en un plazo breve estará renovada la Justicia, y esto no precisamente—como ya he dicho ante el Parlamento—por la intervención ministerial, sino estableciendo un Jurado selectivo, formado por profesores de Universidad que no ejerzan la abogacía y por la Sala de Gobierno del Tribunal Supremo.”
(De una entrevista en Ahora, el 29 de noviembre de 1931).