Apoliticismo
- Escrito por José Sanchís Banús
- Publicado en Déjà Vu
“Por eso causa sorpresa el espectáculo de la candidez con que algunos grupos ciudadanos se llaman apolíticos. No hay nadie que aspire a un derecho nuevo que pueda llamarse apolítico. Y un derecho nuevo es la negación del Estado, tanto si ha de ser sustituido por organizaciones sindicales como si ha de dejar su función coactiva para dar lugar a la plena independencia de individuos perfectos. Si el apoliticismo es la negación de un derecho nuevo, ¿puede ser apolítico el que aspira a organizar sobre bases nuevas la convivencia de los hombres? No.
Apolítico será nada más el que cree que el Derecho no puede evolucionar, que ha llegado a una forma definitivamente madura, que nada puede cambiar de lo que hoy es firme, que el edificio de nuestras leyes fraguó como una masa de cemento y no puede ni debe ser. modificado en su estructura.
Ese es el verdadero apolítico: el que cree que todo el arte de gobernar a un pueblo radica en el Código penal y en los instrumentos de coacción con los que la Justicia se hace efectiva: la cárcel, la policía y la guardia civil. El que aspira a que el ministerio de la Gobernación sea una especie de Tribunal sumarísimo de Justicia coercitiva.
Toda tendencia política persigue el establecimiento de un Derecho nuevo. La vida dé las tendencias políticas está subordinada a la consecución de sus fines. Una tendencia política está tanto más viva cuanto más lejana se halla la promulgación del Derecho nuevo que persigue. En cuanto el Derecho nuevo se estatuye, las tendencias políticas que le perseguían se apagan. Tal es la inexorable ley de la Psicología: que empiece a dejar de haber buenos republicanos en cuanto hay República.”
De una conferencia que impartió a los alumnos de la FUE en enero de 1932 sobre la política, y que se puede consultar en El Socialista, número 7167.