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El licenciado Vidriera y la locura del coronavirus


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

«Por amor de Dios que no hagáis que el seguirme sea perseguirme, y que lo que alcancé por loco, que es el sustento, lo pierda por cuerdo». El licenciado Vidriera, Novelas ejemplares, Miguel de Cervantes Saavedra

Es mi novela ejemplar favorita: otro niño desamparado a orillas del Tormes, ingenioso y agudo pero con mejor suerte que el Lazarillo, pues Tomás Rodaja consigue entrar al servicio de dos amables estudiantes andaluces y así, después de aprender con ellos y de un inciso como soldado del imperio, recorriendo ciudades, movido por el deseo de ver y conocer, de viajar por Europa, pero no de batallar, decide volver a Salamanca y licenciarse en leyes. Este gran amante del estudio, despistado en amores reales, despierta el de una dama que al no verse correspondida le suministra una pócima de amor. No surte esta el efecto deseado y Tomás sufre una grave enfermedad rayana en la locura que le hace creerse de vidrio. Así, el licenciado Vidriera, como se hace llamar, se convertirá en un líder de opinión. Lo que puede hacer un membrillo toledano a un hombre… de cristal.

Volverse de vidrio le ha servido como patente de corso para ejercer la crítica acerba a todo tipo de personajes e instituciones y mantener la distancia física, ¿nos suena verdad?. Para él también deberá pasar el tiempo hasta que un monje consiga curarle (nosotros a la espera de la cura) y pueda resurgir por tercera vez bajo el nombre de licenciado Rueda. Pero moraleja, la salud y la cordura no le traen suerte, ya nadie le escucha y no puede ganarse la vida con su ingenio, así que termina sus días en Flandes, muriendo como valiente soldado de los tercios.

El licenciado Vidriera es un allegado de la Utopía de Tomás Moro y pariente cercano del Elogio de la locura de Erasmo de Róterdam. Como nosotros, Tomás es un alienado, un desarraigado, un desencantado, instalado en una sociedad de pícaros tan genérica y nuestra. Esta novela conceptista de 1613 se desarrolla en tres etapas de entendimiento de un drama paralelo al nuestro, de la misma manera que Tomás Rodaja, el licenciado Vidriera y el licenciado Rueda una y la misma persona son, así es el tripartito que encarna la primera ola de coronavirus, bajo el signo de Rodaja y su despreocupación y candidez; la segunda, bajo el peso de la experiencia, la observación y el acatamiento, el criticismo y la conciencia de la responsabilidad del licenciado Vidriera; y la tercera, la del pesimismo, la lucha, la acción para recuperar la vida y la sensatez de Rueda.

Hemos pasado, como el licenciado, de la juventud aventurera a la madurez lista para el sacrificio; hemos entrado y salido de la ínsula Barataria con magullones morales difíciles de olvidar y ahora, al recobrar el juicio, nos seguimos sintiendo frágiles como el vidrio y miramos alrededor desorientados, porque el mundo en el que nos encontramos está lejos, muy lejos, de sernos conocido. Aunque todo parezca depender de la ciencia, de una vacuna que inspira, cuanto menos reflexiones, debemos seguir cultivando el profundo humanismo renacentista cervantino encarnado en ese licenciado Vidriera inadaptado que hay en cada uno de nosotros, con una mirada sabia y absolutamente cuerda.

Los dardos que Cervantes lanza a través del licenciado Vidriera parecen haberse escrito antes de ayer. La monomanía le permite ver la paja en el ojo ajeno, pero cuando llega la cordura no logra adaptarse a esa misma sociedad que jalea la locura. Y en estas seguimos, transparentes como el cristal detrás de los tubos catódicos que nos susurran lo que debemos pensar.

Espero que nos libremos del destino de Rueda y podamos ganarnos como cuerdos el mismo respeto que nos ganamos como locos.

Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.

Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.

Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.

Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.


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