Los problemas sanitarios
- Escrito por El Socialista
- Publicado en Déjà Vu
“Vamos hoy a tratar un tema de máximo interés político y social: el de la sanidad nacional.
La monarquía, preocupada en servirse a sí misma y a la clase privilegiada que representaba, tuvo en pleno abandono los problemas más vitales del país. Y entre estos problemas está el de la sanidad, que afecta especialmente a las clases más humildes de la sociedad. El actual (presupuesto, para todos los servicios sanitarios del Estado, no alcanza más que la ridícula cifra de diez millones de pesetas para atender las necesidades de veintitrés millones de habitantes; esta cifra, teniendo en cuenta que existe gran morbilidad y mortalidad en el país, es a todas luces insuficiente.
Nuestra situación sanitaria es verdaderamente deplorable. Véanse cómo síntesis bien expresiva de ello las terribles cifras siguientes: En los países de Europa que van a la cabeza del progreso (Holanda, Suiza Inglaterra, Dinamarca, Suecia, etcétera) fallecen por cada L000 habitantes si e) ¡2 por año. En España, 18. Es decir, que si España gozara de una cifra de mortalidad como la de esos países, cada año bajarían al sepulcro 140.000 españoles menos.
Esta trágica cifra significa para la familia, para los sentimientos, para el trabajo y la economía del país, y principalmente para la clase trabajadora, gran cantidad de sufrimientos y una pérdida irreparable.
La mortalidad infantil es en aquellos países citados de unos 6o niños fallecidos en el primer año de la vida por cada s.000 nacidos vivos. En España, el coeficiente es de 1 1 7. Sólo algunos países balcánicos alcanzan esta cifra. El hecho, además de trágico, doloroso, ruinoso económicamente, es revelador de nuestro atraso.
Unos 5.000 ciudadanos, cuando menos, fallecen por año a la edad de mayor productividad a causa de fiebre tifoidea, enfermedad rigurosamente extirpable mediante una buena organización sanitaria.
¿Y qué decir de la tuberculosis y de la indefensión en que se encuentran los ciudadanos por parte del Estado en sus diversos órganos? Sólo por lo que a la Administración central se refiere, la única por otra parte con algunas instituciones interesantes para combatir la tuberculosis, la Dirección de Sanidad ha hecho público que en sus archivos esperan entrada en los sanatorios antituberculosos del Estado unos 3.500 ciudadanos, que van pasando a mejor vida lentamente durante el lapso de espera, que es de más de dieciocho meses, a que obliga la escasez de instituciones curativas. Es éste uno de los problemas que más duramente castiga a las clases obrera y media.
Hay que dotar racionalmente el presupuesto de sanidad, destinado al más alto fin del Estado, la salvaguardia de la salud de sus ciudadanos, y acomodándolo a las posibilidades de personal idoneo, crear mediante él y en desarrollo de un verdadero plan sistemático organizaciones numerosas y de calidad que atiendan la higiene en los medios rurales.
La lucha antituberculosa, la prevención de la pavorosa mortalidad infantil v la ¡higiene del trabajo, la inspección alimenticia, la higiene escolar, el paludismo, el seguro de enfermedad, la lucha antivenérea, la dignificación de nuestros hospitales y manicomios son problemas que deben preocupar hondamente la atención de la República. Hay que atender a estas y otras necesidades con toda urgencia. La norma directiva de la sanidad pública debe ser prevenir, no curar enfermedades.
En la forma que viene desenvolviéndose este problema pierde España una cantidad de riqueza incalculable.”
(Fuente: El Socialista, número 7095, 5 de noviembre de 1931)