Queremos escuelas sin dogmatismos
- Escrito por Rodolfo Llopis
- Publicado en Déjà Vu
“Nuestra preocupación no está tanto en construir escuelas, sino en que esas escuelas sean buenas, y al decir que sean buenas no nos referimos, naturalmente, a sus condiciones materiales, sino fundamentalmente, a la necesidad de que esas escuelas tengan espíritu, sean las que la República necesita; escuelas que fundamentalmente liberten la conciencia del niño, que sean de verdadera liberación. Nosotros nos acordamos con dolor de que antes de 1914; antes de la guerra europea, también tenían los países que fueron luego beligerantes muchas escuelas, pero eran escuelas donde se hizo un tipo de hombre capaz de ir resignadamente a la guerra, de sufrirla, y nosotros queremos escuelas que hagan hombres, no capaces de sufrir resignadamente la guerra, sino capaces de impedir, cueste lo que cueste, que haya guerra. No queremos escuelas que hagan hombres capaces de sufrir la tiranía de un militarote, como han sufrido los españoles; queremos escuelas, que hagan imposible el retorno de situaciones de esta naturaleza, que liberten, como digo, la conciencia del niño; escuelas sin dogmatismos de género alguno; escuelas donde el niño no sea ni un momento más, como hasta hoy, instrumento del maestro, instrumento de los padres o instrumento del Estado; queremos escuelas que hagan crecer a ese niño con plena libertad, sin género alguno de coacción, cuidando tan sólo de que ese niño crezca libremente, desarrolle su conciencia libremente para que después, y en plenitud de conciencia, sea él, por propio instinto y por su propia inclinación, el que se adhiera a un grupo político, a un grupo social o a una creencia religiosa; pero que sea él el que lo haga, él, y no como ahora, que se lo imponen los demás.
¡Elevar el tono del maestro, social, económica y espiritualmente!; ¡Libertar la conciencia del niño! Ya sé yo da observación que saldrá de loe labios de cada uno sé yo la observación que saldrá de los labios de uno de vosotros, y que después habré de subrayar cuando hable de la actitud que se adoptó en la Cámara al llegar estos decretos. Ya sé vo lo que me vais a decir, y es que si queremos libertar la conciencia del niño, previamente habrá que libertar la conciencia del maestro. Tenéis razón. No concibo que pueda libertar la conciencia del niño quien antes no haya libertado la suya propia. Y éste va a ser el problema más doloroso, más grave y más delicado que, en urden a estas cuestiones de enseñanza, se le va a plantear a la República. Realmente, se le ha planteado ya; pero con caracteres graves se le planteará dentro de unos días, cuando la Constitución quede votada, se promulgue y entre en funciones.
Después, cuando hablemos de la Constitución, veréis cuáles son los caracteres que este problema adquiere.”
Rodolfo Llopis, De un discurso en el mitin celebrado para explicar la labor socialista en las Cortes, en diciembre de 1931.
El Socialista, número 7123, de 8 de diciembre de 1931.