Ley y Orden
- Escrito por La redacción
- Publicado en Déjà Vu
Ley y Orden es la divisa que proclama el presidente Trump ante los recurrentes disturbios generados como respuesta hacia las acciones que, de forma, periódica, están ejerciendo algunas fuerzas policiales sobre ciudadanos afroamericanos. Pero no parece que esa divisa se deba aplicar a quienes ejercen esa violencia desproporcionada con resultados en determinados casos muy graves y hasta mortales, ya estén en cuerpos policiales, ya sean particulares en grupos de milicias urbanas. La divisa se debe aplicar, con todo su rigor, hacia los manifestantes, ya sean pacíficos, ya violentos, que han reaccionado a lo que está ocurriendo.
Las últimas declaraciones de Trump justificando la acción del menor acusado de dos homicidios en los disturbios de Kenosha, que adquirió armas sin poder hacerlo según la ley y, seguramente, el orden, son un ejemplo de esta doble vara de medir.
De nuevo estamos ante una clara falta de liderazgo moral en un país que necesita un poder ejecutivo más moderador y conciliador.
Este tipo de declaraciones y esta forma de entender el liderazgo están generando una profunda división en los Estados Unidos, vinculándose con los sectores más reaccionarios de un país extremadamente diverso. Los gestos políticos siempre van encaminados a esta parte de América, y no al resto.
Ley y Orden, sí, porque nada justifica la violencia en relación con los manifestantes, pero también hacia quienes la emplean de forma arbitraria o se toman la justicia por su mano.
Pero, sobre todo, análisis sosegado, pedagogía política, reformas legales y voluntad de entender los padecimientos de una parte fundamental de la sociedad norteamericana, acciones que no se ven desde hace unos años en la Casa Blanca.
Estados Unidos se enfrenta, de nuevo, a sus viejos fantasmas, y además de la gestión de la pandemia, este asunto será clave, en un sentido u otro en las próximas elecciones de noviembre.