Almas muertas para engordar el coronavirus
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Por estúpido que sea lo que dice el necio, en ocasiones es más que suficiente para confundir al hombre inteligente», Gogol, Almas muertas
A veces, la realidad supera la ficción y, a veces, las almas muertas también se compran y registran como seres existentes.
A veces, la sátira da lugar a la mueca amarga. A veces, si leemos bien entre líneas, nos asustamos, porque, a veces, descubrimos almas muertas en cuerpos vivos.
Las estadísticas están a la orden del día, recibimos unas cuantas en nuestros dispositivos, nos las muestran, analizan y desmenuzan en la televisión a un ritmo tal que nos impide una lectura atenta y crítica. Quizá es que de eso se trate precisamente, de comprar unas cuantas almas muertas más cada día. Que engorden las cifras y se incrementen los números, para que se apuntale lo que se dice al público. Nadie dudará de este oleaje de porcentajes fluctuantes según sea la fuente que lo inspire. En definitiva, es otro comprar más voluntades muertas. Gogol bien lo sabía al decir que «El ejemplo tiene más fuerza que las reglas» y por eso creó a Chichikov, paradigma de tantos que continúan recorriendo el país buscando siervos fallecidos (pero aún no contabilizados como tales por Hacienda) antes de que el escándalo se descubra al fin y les escamotee su triunfo. Es un personaje prototípico tan repelente como obvio por la sátira que rezuma, tan moderno y surrealista que parece sacado de ahora mismo, tan fácil en la comparación por lo cómodo que puede resultar comprar tranquilamente esas almas muertas que aún están en tierra de nadie y así cobrar subsidios como nuevos dueños de haciendas fantasmas y vidas perdidas.
A pesar de que son números vacíos, de que ya no existen, los mujiks siguen siendo tan necesarios como nuestro Chichikov para que la rueda del agravio gire.
He aquí los siervos de siempre, y las almas muertas como moneda de cambio, como fin utilitario. ¿Es que no ha cambiado nada desde Gogol? ¿Ni siquiera en estos tiempos de excepción? Todo resulta tan fácil en estos días convulsos en los que la información se dice y desdice instantáneamente que resulta muy sencillo cambiar el número de muertos y vivos citados, en una especie de sopa espesa de danza macabra en la que todos están mezclados y revueltos a sueldo.
La ficción por la que estas almas pasan volando, atrapadas en una simple gráfica a color les confiere, a su vez, ese rasgo de realidad nebulosa necesario para ser creíbles aunque no aguanten un examen más severo. Pero ya se sabe que la masa es susceptible de dejarse convencer por hipótesis variopintas si se presentan adobadas con un viso de realidad o si la creencia reconforta.
Somos una sociedad de poetas con corazones rotos, cuerpos vivos y almas muertas, tan inacabadas como el relato homónimo de Gogol, tan echados al fuego como las hojas de la segunda parte de su manuscrito.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.