El proceso
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
«Ninguna otra persona podía haber recibido permiso para entrar por esta
puerta, pues esta entrada estaba reservada solo para ti. Ahora me voy y cierro la puerta»
El proceso, 1914-15, Franz Kafka
Es su novela póstuma, publicada diez años después de su fallecimiento por su editor, Max Brod, sobre el manuscrito dejado por el autor de manera inconclusa. Pero no importa, es tan perturbadora que casi se agradece que no la terminara.
El protagonista es Josef K, un oficinista de un banco, un hombre anodino, solitario, meticuloso y aburrido, que el día de su 29 cumpleaños recibe un escrito de citación ante la justicia por una acusación que pesa contra él pero que no le explican. A partir de ese momento, quedará en manos de la pesada maquinaria de la burocracia judicial. Intentará que alguien le ayude y represente, pero le resultará imposible porque, básicamente, no sabe adónde debe dirigir su causa. Así que lo hará por sí mismo, entrando en una maraña imposible de desovillar, en un proceso tan enrevesado que sirve como referencia actual a cualquiera que pase por lo mismo, porque todo lo invade y anula, tanto la vida pública con su señalamiento como la privada, pues todos los recursos y las energías están dedicados a una (impotente) defensa. El engranaje del poder judicial es el gran Moloch que todo lo devora y quema, no hay salida ni redención, solo aceptación inmoladora, porque el mismo proceso consigue crear en Josef en sentimiento de culpa que le llevará a ser sumiso en su propia causa, una paradoja no inverosímil que muchos ciudadanos siguen sintiendo cuando se ven sometidos al inmenso y rebuscado engranaje de la justicia y la ley, venga de donde venga. Pero el libro es mucho más: es un profundo análisis del entramado social, político, filosófico, psicológico y cotidiano que, en todas sus vertientes, resulta extremadamente opresor para el ciudadano de a pie. Kafka consigue abrumar al protagonista y al lector que se ve reflejado en esta lucha desigual ante el poderoso y abstracto estamento de la Justicia con mayúsculas. Sabe que más o menos hay defensa cuando la disputa es ajena, entre dos particulares, pero si se enfrenta a la propia estructura de la autoridad judicial, a los que hacen la ley, entonces será engullido por su inmenso poder, solo por cuestionarla y pretender asumir su caso creyendo que la cuestión se dirimirá por su propio peso y fundamento. Craso error. A los que mandan no les gusta que se (de)muestren sus fallos. El fallo lo hacen ellos y siempre será a su favor. Y si te quejas, te aplican su ley con la mayor severidad, con efecto persuasorio y aviso a navegantes.
Así que este es el relato del ser humano ante la Ley implacable, difusa y opresora, que no te conoce ni reconoce, de una justicia que nada quiere de ti. Te toma cuando vienes y te deja cuando te marchas. Y ahí te quedas, en su limbo.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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