Yo, robot
- Escrito por Mercedes Peces Ayuso
- Publicado en Cultura
Las tres leyes de la robótica:
1. Un robot no puede hacer daño a un ser humano o, por su inacción, permitir que un ser humano sufra daño.
2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes entran en conflicto con la Primera Ley.
3. Un robot debe proteger la existencia en su misma medida para no autodestruirse en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la Primera o la Segunda Ley.
Yo, robot, 1950, Isaac Asimov
Casi han transcurrido ochenta y cuatro años de esta famosísima colección de relatos de ciencia ficción que se concatenan y ensamblan de manera poliédrica, con una temática que se verá ampliada después por el ciclo de la Fundación, y que me sigue resultando aún más inquietante que cualquier capítulo de Black Mirror. Lo mismo me pasa con la música que inspiró a Allan Parson en 1977.
Empecemos con el planteamiento básico y lógico de las tres leyes del encabezamiento, pensadas para evitar conflictos éticos entre humanos y máquinas inteligentes que, sin embargo, en la práctica provocan. El libro se presenta desde la perspectiva de un periodista de la Prensa Interplanetaria, una red muy similar a la de internet, que plantea cuestiones éticas a la convivencia entre seres humanos y máquinas cuyo comportamiento se entremezcla y cuyo resultado es un gran interrogante, traducido para algunos en cuestionamiento de nuestra primacía como especie y para otros en una nueva forma de convivir más fácil y beneficiosa. Susan Calvin es la voz conductora/entrevistada ̶ la voz de su amo, parafraseando a Lem ̶ cuyo amor a los robots por su nobleza y lealtad supera al sentido por los humanos (que bien podría compararse al que muchos sienten por animales y no niños, por cierto), y luego están los problemas a los que se enfrentan dos ingenieros robóticos, Powell y Donovan, que culmina con el relato El conflicto inevitable donde se narra la situación de un mundo que ha delegado el poder de decisión en las máquinas. Quizá sea este el más apabullante, a poco que nos pongamos en situación comparativa y sin agravios.
Ahora que la UE procura legislar los límites prácticamente inconmensurables de la inteligencia artificial, el planteamiento y el trabajo con esas máquinas híbridas que ya anunció Asimov está más de actualidad que nunca. Nos enfrentamos a retos y encrucijadas que serán difíciles de dilucidar. Pero ya lo predijo el autor; por eso creó posteriormente la llamada Ley cero, fundamental hoy en día: «Un robot no puede causar daño a la humanidad o, por inacción, permitir que la humanidad sufra daño».
Me pregunto quién hace daño…y si realmente alguna una vez la humanidad tuvo el control o si solo fue vadeando sus eternos conflictos como pudo, y si ahora no ha llegado la hora de que sean las máquinas, sin perder nosotros el control, las que propongan un ordenamiento lógico y resuelvan la ecuación.
Mercedes Peces Ayuso
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
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