Incapacitados para gobernar
La primera virtud de un partido político ha de ser, dar confianza y ser fiable, en todo momento y lugar. Los grandes partidos tienen el reto de demostrarlo en los ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones, y por supuesto en los gobiernos autonómicos y, finalmente en el Gobierno central. De ello, dependen sus resultados electorales.
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