Política comunicativa, fakes y la clínica del rumor
“Nos reímos del honor y luego nos sorprendemos de encontrar traidores entre nosotros.”
Clive Staples Lewis
Las evidencias de una gestión colusiva, resguardada por el aparato mediático propietario de los mismos intereses beneficiados por contratos diversos, siempre con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, además de una legalidad hecha a medida para esos fines, tiene a sus responsables un tanto nerviosos. Los cadáveres aparecen en la oscuridad de la red privatizada de la dependencia. Las cuantiosas inversiones, más los sobrecostes correspondientes, suponen cifras colosales. Pero, se sabe, sólo para la gestión privada de servicios en la sanidad pública. Ello no implicó aumento en planteles de profesionales sanitarios, sólo su precarización. Tampoco aumentó el número de camas. Menos aún en equipamiento. Las Mareas Blancas recorrieron a lo largo y ancho la geografía de España denunciándolo. Hubo denuncias y renuncias. El bien engrasado aparato mediático, al tiempo, ocultándolo. Minimizándolo. Trivializando el sufrimiento. Banalizando las víctimas por desatención. En buena parte de las ocasiones, mediante campañas de comunicación basadas en la pura Acción Psicológica. Los conceptos actuales de Fakes News, Infodemia, o Infoxicación, son los herederos de las antiguas usinas del Rumor o, simplemente de Bulos. Los programas para el infotainment, cubren las parrillas de la programaación televisiva. Productos abyectos dirigen la opinión hacia los portadores de fakes. Los profesionales serios acallados o expulsados del paraíso. La verdad siempre será la primera víctima de la infoxicación.
- Publicado en Opinión