Ruido de cacerolas
Suena ruido de sables nuevamente en la calle. Esta vez, en forma de estruendosos gritos y músicas que aún hoy, a pesar del paso de los años, nos ponen los pelos de punta. En estos momentos de pandemia, en los que tan importante es mostrar cordura y aunar esfuerzos para superar esta terrible situación, resuenan ruidos de sables en forma de golpeteo de cacerolas, deslealtades y egoísmos tras los que se esconde una profunda insolidaridad y una patente irresponsabilidad. Las calles y plazas de este país vuelven a ser testigos mudos de la catadura de un grupo de personas a las que, al parecer, les cuesta tanto salir de lo casposo, lo añejo, soltar el lastre de un tiempo en el que fueron virreyes, incapaces de entender que hoy son otros los tiempos, que el tiempo del silencio fue sustituido por el tiempo de la solidaridad. Todo comenzó, no casualmente, en el barrio más rico de Madrid, Salamanca. Poco a poco fueron extendiéndose y contagiándose. Un contagio tan peligroso como el propio virus que nos tiene tan atemorizados. Porque es el contagio de la irresponsabilidad, de la falta de sentido de ciudadanía, el reflejo de que en España unos cuantos quieren que siga siendo diferente.
- Publicado en Opinión