En Ceuta nos jugamos el alma
En Ceuta vivimos una crisis que no es solo migratoria, y que va más allá del conflicto diplomático o de la amenaza a nuestra integridad territorial.
- Publicado en Opinión
En Ceuta vivimos una crisis que no es solo migratoria, y que va más allá del conflicto diplomático o de la amenaza a nuestra integridad territorial.
Resulta evidente, y es un hecho estudiado y difundido por las ciencias sociales, que las clases medias y altas urbanas dominan la agenda mediática, política, cultural y social de las llamadas sociedades avanzadas.
Las mismas comunidades autónomas de gobierno conservador, y alguna de signo contrario, que hace más de dos meses suspendieron unilateralmente la administración de la vacuna AstraZeneca ante la aparición de los primeros casos de efectos adversos trombóticos, a pesar de la evidencia científica y la recomendación de las agencias de continuar con la vacunación, hoy sin embargo exigen poner la segunda dosis de AstraZeneca a toda costa con el argumento contrario al principio de precaución y la desconfianza ciudadana que argumentaban entonces, está vez porque lo dice la EMA.
En el preciso momento de la publicación de esta WEB se está celebrando el 43º Congreso de UGT desde sus comienzos hace 133 años (se constituyó en el año 1888). Una dilatada trayectoria unida a la historia del movimiento obrero en nuestro país. El Congreso se está desarrollando en un contexto político marcado por el deterioro de la salud pública (Pandemia), el decrecimiento de la economía, las altas tasas de paro (sobre todo de los jóvenes), la precariedad del empleo y el aumento creciente de las desigualdades económicas y sociales.
Con esta célebre frase de Mariano Rajoy pensaba yo, que le echábamos de menos últimamente, al incorporar esa motivación para escritores y periodistas tan typical spanish Rajoy. Todo ha cambiado, ahora es más triste la situación en general. Hemos perdido nuestro humor. No hace mucho por Francia, tuve que hacer el terrorífico papel de jurado en unos exámenes orales para un grupo de estudiantes. Rápido pude observar sus caracteres, optimistas unos, torpecillos otros, ilusionados la mayoría y sin embargo generalizado el pánico en todos al ver que la examinadora era una "nativa". Me dispuse a presentarme, algo que en Francia es obligado protocolo y que yo odio por que no me gusta, porque me dan paranoias y siempre tengo ganas de inventarme alguna gansada. Me chiflaría asistir a esas situaciones tan solemnes, pues no sé, vestida de indio cherokee o de Batmann...claro que...un disfraz de gaiteiro tampoco vendría mal...así en lontananza acercándome a los temblorosos muchachos, propinando miedo por doquier. Haciéndome un Rajoy o más bien gayuá, amenazando con aquello de ¿Ustedes piensan antes de hablar o hablan tras pensar? ¡Anda que no!
Michael G. Heller, autor de Capitalismo, instituciones y desarrollo económico (2011), decía hace algunos años que las ideas en sí mismas e incluso su confluencia en las ciencias y los procesos económicos no hacen que las cosas sucedan a gran escala. Para eso se necesita una ideología intermitente, un mecanismo para simplificar, congelar y difundir ideas a una misma generación. La ideología, no las ideas, afirmaba Heller, da la vuelta al mundo.
Entre los gritos de triunfo de la derecha y la decepción de algunas izquierdas (incluso Iglesias Turrión dice que abandona la política), el análisis de los resultados de las elecciones autonómicas madrileñas está saliendo de la frialdad que exigen las Ciencias Sociales para introducirse en el campo de las emociones políticas. Vamos a intentar examinar con frialdad algunos de los puntos más relevantes que explican estas elecciones.
¿Cabe imaginar ahora mismo que Isabel Díaz Ayuso pudiera sufrir un revolcón electoral contra todo pronóstico en una próxima contienda, ya fuera regional o nacional? Sería relativamente sencillo, aunque cueste creerlo. Supongan que Miguel Ángel Rodríguez decidiera desafiarse a sí mismo y demostrarse su probada valía en esas lides.
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