Cuando decir la verdad sorprende
Nos engañan. El núcleo del poder económico, militar y religioso de este país sostiene a una monarquía que los defiende. Esto han venido haciendo impunemente desde 1975. Les ha funcionado. Les sigue funcionando. Porque el error no es sinónimo de mentir. Podemos incurrir, argumentan, por diversas razones, en actuar de manera equívoca. Aunque no intencional. El matiz diferenciador entre errar y mentir es la intencionalidad a sabiendas. Sostienen que la Constitución está por encima de toda institución del país. Falso. La incumplen constantemente.
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