La Iglesia católica en la encrucijada
La muerte del Papa Francisco, que ha concitado un gran interés político y mediático muy propio de los tiempos que corren, sugiere una reflexión sobre el porvenir inmediato del gobierno de la Iglesia católica que sigue siendo una de las religiones más importantes del mundo, engrandecida con la añadidura de las demás confesiones cristianas, lo que supone una rememorización actualizada del viejo concepto de cristiandad imperante en Occidente. Y es eso, entre otras cosas, lo que hace interesante todo aquello que pueda ocurrir en Roma en términos de doctrina y de políticas temporales a las que ninguna organización importante puede sustraerse para ir sobreviviendo en un mundo cada vez más cambiante. La Iglesia católica en sus más de dos mil años de existencia es el ejemplo más citado de esa adaptación y/o anticipación a los tiempos, sin perjuicio de haber mantenido prácticamente inalterados sus principios doctrinales y sus dogmas. Por eso, conviene echar una mirada atrás, concretamente a la última parte del siglo XIX, cuando la Iglesia perdió su poder temporal con la desaparición de los estados vaticanos como consecuencia de la unificación de Italia en 1870. Desde entonces, esa adaptación o anticipación a los tiempos resulta fácil de constatar. Me limitaré a señalar algunos papados como botón de muestra no exhaustiva de dichas circunstancias.
- Publicado en Opinión