Las entrevistas a mujeres que vivieron la dictadura en entornos rurales permiten reconstruir cómo el miedo operaba en la familia, la comunidad y la vida diaria.
El proyecto ha sido diseñado por Felipe Debasa, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad Rey Juan Carlos. Está impulsado dentro de una convocatoria de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, y busca rescatar testimonios orales de mujeres, preservarlos como archivo de memoria y analizarlos con métodos interdisciplinares que combinan historia, tecnología y herramientas informáticas. Parte de una idea sencilla: los sistemas autoritarios no se sostienen solo mediante leyes, cárceles o censura, sino también a través de emociones interiorizadas que moldean comportamientos y expectativas. Y hoy existen herramientas tecnológicas que permiten medir esas emociones y lo que se plantea es usarlas en el campo de la historia. Se constata así que, en el caso del franquismo, la dimensión emocional tuvo una incidencia particular en las mujeres del mundo rural, donde la proximidad social, la vigilancia vecinal y el peso de la reputación multiplicaban los mecanismos de control.