El papel de los conservadores o la mentalidad catastrófica
- Escrito por La redacción
- Publicado en Déjà Vu
Rescatamos el editorial de Ahora en abril de 1931 sobre el papel que debían tener las derechas ante el nuevo régimen, para seguir reflexionando:
“Ya en estos primeros momentos, cuando todos reconocemos la necesidad del frente común para consolidar el nuevo régimen en sus primeros pasos, comienzan, no obstante, a dibujarse las dos tendencias fundamentales que habrán de disputarse con fortuna varia el predominio en la República. Son más o menos las dos corrientes que en diversas formas se combaten en todos los paises, y que, para abreviar, designaremos con los nombres, un poco caprichosos e imprecisos, de derechas e izquierdas. En suma; los que se preocupan ante todo de consolidar y los que quieren principalmente reformar. En esta división no hay, naturalmente, nada lamentable. Antes, al contrario, es la mejor garantía de que se irá realizando gradualmente un progreso sólido sin apresuramientos excesivos; la única condición es que la lucha se verifique conforme a las reglas establecidas en los países cultos, que los que pierdan sepan perder y los vencedores no crean que pueden disponer a su antojo del vencido. Ahora bien; de las llamadas clases conservadoras depende en gran escala la fisonomía que presente este juego inevitable de fuerzas, y con ello el carácter de la nueva República.
Su conducta es la que habrá de decidir si la República ha de ser un régimen moderado y apacible o si ha de verse dominada por el radicalismo y la demagogia. Sólo incorporándose a la República lealmente, mirando al porvenir y no al pasado, podrán influir las clases conservadoras en la estructura del nuevo régimen. Los que se apartan, los que declaran a la República una hostilidad implacable, y no digamos los que aturdidamente abandonan el país sin conciencia de sus deberes en estos momentos, esos trabajan en favor de una República de un tono extremista.
Invitamos a la reflexión a las clases pudientes. Cosa tan grave como la actitud ante un régimen no puede resolverse a la ligera, siguiendo alegremente una moda lanzada con inconcebible frivolidad. Hasta ahora, nada ha hecho el nuevo régimen que pueda alarmar a las clases acomodadas. Los que persisten en su absentismo, no harán otra cosa que contribuir indirectamente al predominio de las tendencias extremistas en el nuevo régimen. Lo verdaderamente conservador es hoy mantenerse dentro de la acción ciudadana bajo la República. Lo otro revela una mentalidad catastrófica, semejante a la que en el polo opuesto se encuentra entre los comunistas.”
Ahora, número 109, de 21 de abril de 1931.