La existencia única del poder civil
- Escrito por Niceto Alcalá-Zamora
- Publicado en Déjà Vu
“Libre, señores, la soberanía de todo caudillaje militar, que fuera el amparo indispensable, pero también la sombra amenazadora, de todos los conatos liberales de nuestra historia. ¡Ah! El sabio extranjero que quiera definir la política española por diccionario tendrá ya que innovar la llamada que decía: «Pronunciamiento: voz anticuada, despectiva, militar y española, sin traducción posible; y tendrá que decir: «Pronunciamiento: voz moderna, civil, popular, de comicio legal, republicana, típica de España, sin traducción posible”.
De suerte que, entendedlo bien con el Ejército español, hijo del pueblo y alma del pueblo, la deuda histórica de gratitud, de herencia, que no renunciamos; la deuda reciente, porque hubo el martirio bastante para sellar la amistad, pero no ha sido necesario el concurso que engendrara el peligro del predominio. En el Ejército, la República tiene soldados seguros; si llega la hora, servidores leales, héroes sin disputa; ¡ah!, pero protectores, innecesarios; dominadores, imposible; rebeldes, inverosímiles.
Por eso precisamente, porque la supremacía no, la existencia única del Poder civil está afirmada ya, sin llegar el momento en que se afirme en la Constitución, porque ejército y pueblo en España no admiten el distingo: cuando termine estas palabras, con la venia de la Mesa, con la protección de su alta autoridad, yo, en prueba de efusión, de abrazo de la representación nacional con las instituciones armadas, os invito a que desde la escalinata de este edificio presenciéis el desfile del ejército, que viene a rendir honores a la única soberanía de la nación.”
(Fuente: Del discurso de Niceto Alcalá-Zamora en la Sesión inaugural de las Cortes Constituyentes del 14 de julio de 1931)