La República vendrá a España traída por los monárquicos
- Escrito por Manuel Vigil Montoto
- Publicado en Déjà Vu
Cuando en el momento de ser proclamada la República en el ministerio de la Gobernación, grupos numerosos paseaban por la Puerta del Sal el retrato del que fué nuestro maestro en la organización sindical y política, y daban vivas al «abuelo», seguramente; que ninguno de aquellos entusiastas compañeros recordaría lo que muchas veces nos ha dicho el que aún es nuestro guía en la marcha ascendente hacia el Socialismo.
Viendo lo difícil que era a los republicanos organizarse en grandes núcleos nacionales para trabajar eficazmente por la República, solía decir: «La República vendrá a España traída por los monárquicos.» Hoy, ante la decidida actitud de los elementos que del campo monárquico llegaron al republicano, empujados por las defecciones del rey expatriado, y que tanto han contribuido al triunfo que se festeja, ¿no vemos cumplida aquella profecía?
Así lo creemos. Sin dejar de tener presente la parte que al triunfo de la República aportó con su organización, admirada por los republicanos de la derecha y de la izquierda y por todos sus adversarios, el Partido Socialista, y sin olvidar lo que a ese triunfo ha contribuido el entusiasmo de las masas republicanas y el de sus más destacados adalides, no puede negarse que, no obstante los desaciertos de la monarquía en sus últimos años y el poder absoluto que al pueblo disputaba el rey, sin el refuerzo de los que por incompatibilidad con los sentimientos de éste de él se separaron, el ardor que pusieron al servicio de la causa republicana, tal vez a estas horas no fuera ya una hermosa realidad la aspiración de la mayoría de los españoles, conscientes de su responsabilidad corno ciudadanos en las desdichas del país, de implantar la República.
¡Si Iglesias hubiese podido presenciar el hermoso espectáculo de la Puerta del Sol en las horas últimas del día 14!
Que por la consolidación de ésta, y concediendo el tiempo prudencial que para ello se necesite, trabajemos todos ahora con igual entusiasmo que por su triunfo, no poniendo ningún trabajador obstáculos a su desarrollo, para que mejor pueda la República, en sus avances sociales, corresponder a las ansias del proletariado de llegar cuanto antes a la realización de los ideales socialistas.
El Socialista, número 6922 de 16 de abril de 1931. © Fundación Pablo Iglesias