Caídas de las bolsas mundiales, con la de Estados Unidos a la cabeza, situándose en índices de la pandemia. Las pérdidas en Wall Street se enfilan a más de 6 billones de dólares. En su conjunto, –10%, con derrumbes llamativos en los índices Nasdaq (–5,8%), Dow Jones (–5,5%), S&P 500 (–5,98%). Desplome de acciones de empresas emblemáticas (General Electric, –6%; Ford, –5,9%; General Motors, –4,2%; Apple, –9,2%; Microsoft, –2,3%) junto a instituciones bancarias (Bank of America, –11%; Goldman Sachs, –9,2%). Las grandes empresas tecnológicas (las denominadas Siete Magníficas: Apple, Amazon, Alphabet, Microsoft, Nvidia, Meta, Tesla) restan más de 980 mil millones de dólares de valor de mercado. Una auténtica sangría. En paralelo, desmoronamiento de las bolsas europeas y asiáticas, que arrojan descalabros del –5% en general. Mientras hace sonar la lira en el balcón de su residencia, señalando casi de forma edulcorada que todo esto es normal –como una operación quirúrgica a un paciente–, Trump sigue empecinado en condenar a la economía mundial a una recesión sin sentido, con pérdidas para todo el mundo. Y atacando sin tregua a sus otrora aliados. Un reguero de incendios desencadenados hacia el caos.