Leía en el Aveces que, aunque Feijóo ya no es el “mirlo blanco” que se esperaba, con una confianza en decadencia, aun así, está por encima de lo que estaba Casado. Vamos, que el circo de pulgas que montó la jefa de pista Ayuso para darle el “finiquito de la calzada” (forma cariñosa de decir que te han puesto en la calle, lo que está bien si te ponen una calle con placa y honores, pero no si te placan y ponen en ella con horrores) valió la pena. Y es que anda el líder “in itinere” del PP en confusa claridad cosa que causa lapsus perfectamente excusables, como es afirmar que la cámara de diputados tiene 360 escaños.