El espejismo de los detectores de inteligencia artificial: por qué no son útiles ni justos
Un estudiante entrega un trabajo brillante. Pero resulta demasiado bien escrito, demasiado estructurado, demasiado “perfecto”. Enseguida surge la sospecha: quizá lo ha hecho una inteligencia artificial. El primer impulso es usar un detector de textos generados por inteligencia artificial. Lo aplicamos sobre el trabajo, y esta herramienta nos responde que se trata de un texto con un 87 % de probabilidades de haber sido generado por una máquina. Entonces damos rienda suelta al sesgo de automatización que nos hace asumir acríticamente las decisiones automatizadas. Caso cerrado. Sentencia dictada.
- Publicado en H+ Prospectiva