El pintor hispano-peruano trabaja sobre un lienzo en proceso de gran formato, en el que se representa a dos hombres, elegantes, triunfadores, que casualmente tropiezan en la calle y caen al suelo en el momento más inesperado: "Uno de ellos podría ser Beckam, millonario, representación del éxito y expresión de reconocimiento por el resto del mundo, que ante un imprevisto se viene abajo desde su invisible pedestal. Por que nadie es triunfador por esencia, y los fallos forman parte del ser humano", afirma.