Los gozos y las sombras que siguen hoy
«Hay cierta clase de hombres que va a donde quieren; y otros van a donde los llevan las circunstancias»
Los gozos y las sombras, 1957-62, Gonzalo Torrente Ballester
- Publicado en Cultura
Licenciada en Filología Hispánica (1984-89) y en Filología Alemana (2001-04) por la universidad de Salamanca, con diplomaturas en italiano y portugués. Vivió 10 años en Alemania, donde dio clases en la VHS (universidad popular) de Gütersloh, Renania del Norte-Westfalia, desde 1993 a 2000.
Posteriormente, ya en España, decide dedicarse a la traducción y corrección de libros y textos de diversa índole, labor que sigue ocupando a día de hoy.
Es miembro de la AEPE (Asociación Europea de Profesores de Español), de ASETRAD (Asociación Española de Traductores e Intérpretes) y otras entidades relacionadas con la traducción.
Asimismo, colabora como traductora honoraria para diversas ONG.
«Hay cierta clase de hombres que va a donde quieren; y otros van a donde los llevan las circunstancias»
Los gozos y las sombras, 1957-62, Gonzalo Torrente Ballester
«Cuando una multitud inculta trata de ver las cosas con sus propios ojos tiene grandes probabilidades de engañarse»
La letra escarlata, 1850, Nathaniel Hawthorne
«Cuando el corazón está embargado de pasión, están cerrados los oídos al consejo, y en tal tiempo las palabras sensatas, en lugar de amansar, acrecientan la saña»
La tragicomedia de Calixto y Melibea y de la puta vieja Celestina, ca. 1500, Fernando de Rojas
«A mi parecer, no hay nada más misericordioso en el mundo que la incapacidad del cerebro humano de correlacionar todos sus contenidos. Vivimos en una plácida isla de ignorancia en medio de mares negros e infinitos, pero no fue concebido que debiéramos llegar muy lejos»
La llamada de Cthulhu, 1926, H. P. Lovecraft
«-¿Sabes en qué veo que las comiste de tres a tres?
En que comía yo dos a dos y callabas»
La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades, anónimo
«Porque si ha sido soñado
lo que vi palpable y cierto,
lo que veo será incierto;
y no es mucho que, rendido,
pues veo estando dormido,
que sueñe estando despierto»
La vida es sueño, 1635, Pedro Calderón de la Barca
«Nunca penséis ha de estar secreto el mal o el bien que hiciereis, por encerradas que estéis. ¿Y pensáis que, aunque vos, hija, no os disculpéis, ha de faltar quien torne de vos?» Camino de perfección, Santa Teresa de Jesús
«El bombero (se dirige hacia la salida y luego se detiene):
– A propósito, ¿y la cantante calva? Silencio general, incomodidad.
Sra. Smith: – Sigue peinándose de la misma manera»
La cantante calva, 1952, Eugéne Ionescu
«Empieza a ser ya quien eres en vez de calcular quién serás»
La metamorfosis, 1915, Franz Kafka
«Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven»
Ensayo sobre la ceguera, 1995, José Saramago
«Cuántas cosas estamos a punto de descubrir si la cobardía y la dejadez no entorpeciera nuestra curiosidad»
Frankenstein o el moderno Prometeo, 1818, Mary Shelley.
«Los pequeños vicios traslucen a través de los andrajos de la miseria; mas las finísimas pieles y los trajes de seda lo ocultan todo.
Dale al vicio un broquel de oro y la espada de la justicia se quebrará contra él, sin mellarlo; pero cubre su broquel con andrajos y un pigmeo lo atravesará con una simple paja»
El rey Lear, William Shakespeare, 1606
«¡Ay, ay, cómo culpan los mortales a los dioses!, pues de nosotros, dicen, proceden los males. Pero también ellos por su estupidez soportan dolores más allá de lo que les corresponde»
La Odisea, Homero.
«Según la auténtica disciplina militar, nunca hay que reducir al enemigo a la
desesperación» (Gargantúa, capítulo XLIII)
Gargantúa y Pantagruel, François de Rabelais
«Hay, sobre todo, épocas en las que la realidad humana, siempre móvil, se acelera, se embala en velocidades vertiginosas. Nuestra época es de esta clase porque es de descensos y caídas»
«Ángel lleno de salud, ¿conoces las fiebres,
Que a lo largo de los murallones pálidos del hospicio,
Como exiliados, se marchan arrastrando los pasos,
Buscando el raro sol y moviendo los labios?
Ángel pleno de salud, ¿conoces las fiebres?»
Las flores del mal, poema XLIV Reversibilidad, Charles Baudelaire.
«—El día que se fastidie se fastidió — contestaba Macario —. Entonces sálvese quien pueda; quiere decir que les habrá llegado a ellos y a su madre el turno las apreturas, y a bandeárselas como sea y tirar para alante. Hasta entonces no hay más narices que dar uno de sí lo que estiren las gomas de los músculos»
El Jarama, 1955, Rafael Sánchez Ferlosio
«El viejo está empeñado en perseguir a esa ballena blanca, y este diablo trata de enredarle y hacer que le dé a cambio su reloj de plata, o su alma, o algo parecido, y entonces él le entregará a Moby Dick»
Moby Dick, Herman Melville
«Clara Zachanassian: ¿Estoy en Güllen?
El jefe del tren: ¡Ha tirado usted del freno de emergencia, madame!
Clara Zachanassian: Siempre lo hago»
La visita de la vieja dama, Friedrich Dürrenmatt
«Llamé al cielo, y no me oyó.
Mas, si sus puertas me cierra,
de mis pasos en la Tierra
responda el cielo, no yo»
Don Juan Tenorio, José Zorrilla y Moral
«Nosotros fuimos los gatopardos, los leones. Quienes nos sustituyan serán chacalitos y hienas, y todos, gatopardos, chacales y ovejas, continuaremos creyéndonos la sal de la tierra»
«La historia tiene ya el número de páginas suficientes para enseñarnos dos cosas: que jamás los poderosos coincidieron con los mejores, y que jamás la política (contra todas las apariencias) fue tejida por los políticos (meros canalizadores de la inercia histórica)»
La colmena, Camilo José Cela.
«Las injusticias se deben hacer todas a la vez a fin de que, por probarlas menos, hagan menos daño, mientras que los favores deben hacerse poco a poco con el objetivo de que se aprecien mejor»
El príncipe, Nicolás de Maquiavelo
Qué pena que Maquiavelo sea hoy en día sinónimo de astucia torticera y engaño doloso, cuando sus enseñanzas están llenas de sensatez y conocimiento real y verdadero de la naturaleza humana. Allá por 1553, ya fallecido el autor, en la Roma de los poderosos Medici, se publica este tratado de política y filosofía moderna en italiano, que se entienda bien, una obra polémica que defiende, y que define, el Estado moderno, mientras deja en pañales a los políticos que tenemos, ellos que siguen creyendo estar en principados acotados a los que no llega el clamor popular.
«¡Qué les importa a ellos la fealdad! A ellos les importa la tierra, las yuntas y una perra sumisa que les dé de comer». La casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca
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