Inmediatez y periodismo
- Escrito por La redacción
- Publicado en Déjà Vu
El grave atentado de Barcelona de este jueves, como otros sucedidos en los últimos meses y años, accidentes, catástrofes naturales y hasta noches electorales, se han convertido en una suerte de combate de audiencias en el que la inmediatez se sobrepone con creces a la necesidad de información. La primicia, la exclusiva, el scoop… se sirve en caliente apenas sin contrastar y sin evaluar las consecuencias de ofrecer noticias y datos que luego se descubren sencillamente falsos.
La ensalada de informaciones falsas de este jueves negro es una buena muestra de ello. Durante más de una hora varias televisiones dieron como cierto que los terroristas que acababan de asesinar a 13 personas en Las Ramblas barcelonesas permanecían atrincherados y con rehenes en un bar cercano a la zona del atentado. Alguna televisión hasta aseguró que había negociadores de la Policía en el lugar de unos hechos que no estaban sucediendo. Se difundió la imagen del conductor del vehículo asesino y resultó ser su hermano quien había perpetrado el criminal atropellamiento. Se atribuyó el atentado a un lobo solitario y luego supimos de una presunta cédula “perfectamente organizada”. Se informó del abatimiento de los terroristas con tan poca precisión, que no fueron pocas las personas que creyeron que en Cambrils se estaba produciendo un enfrentamiento armado que, sin quitar gravedad a lo realmente sucedido, creó más confusión y pánico que conocimiento de los hechos.
El morbo, en el más estricto sentido, y el afán de ser el primero en difundir informaciones que luego se revelan falsas no ayudan al periodismo. Algunos medios de comunicación, especialmente televisiones y radios, colaboraron este jueves en una siembra innecesaria de confusión en un momento en el que la ciudadanía necesita recibir noticias veraces y contrastadas.
Desde El Obrero queremos hacer una llamada a la mesura y a la recuperación del necesario sentido común a la hora de contar lo que está pasando. Lograr una sociedad bien informada es, en gran medida, responsabilidad de medios de comunicación y periodistas que ejerzan este noble oficio desde la sensatez. La inmediatez mal medida está reñida con el buen periodismo.