Gloria in excelsis Maricarmen
Max Aub dice en un pasaje de la “La calle de Valverde”, que “ancha muerte la tarde en la calle de Alcalá”. No ha podido decirse en este otoño resistente “ancha muerte la tarde en la calle Sainz de Baranda”. Maricarmen, todo junto es separado y separado es todo junto, ha dejado un recuerdo despeinado y en ropa coloquial, con algo de parecido al cantautor Paco Ibáñez, que las biografías prolongadas producen rostros de homogeneidad de género. El nombre ya común de la patrona del mar y los océanos, a quien los creyentes le añaden el prefijo de virgen, Carmen, ha resucitado del santoral y de los registros civiles para inundar con sus vocales y consonantes todas las perspectivas, incluso las públicas y políticas, que vienen a intercambiar significados idénticos.
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