Se suele afirmar que la homosexualidad fue despenalizada en España en 1978. En realidad, el 26 de diciembre de 1978 la homosexualidad fue excluida de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Esta exclusión fue posible gracias a las múltiples manifestaciones y protestas que, desde al menos 1977, pedían su derogación. Sin embargo, esta exclusión no significó la despenalización o el fin de la represión de gais, lesbianas y transexuales. La policía siguió deteniendo a «invertidos» y «travestis» (como se decía entonces), a putas, chaperos y a cualquier cuerpo que pudiera ser sospechoso de «escándalo público», ley vigente hasta 1988.