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Pedro Baños: “Empieza a haber un gran cansancio con la guerra en Ucrania”


  • Escrito por Fernando Prieto Arellano
  • Publicado en Global
(Tiempo de lectura: 3 - 5 minutos)

“Empieza a haber un gran cansancio con la guerra en Ucrania, sobre todo en Estados Unidos”, sin olvidar las sensaciones negativas que está experimentando una “vieja Europa, que se está quedando obsoleta”, afirma en entrevista con EFE el coronel y analista de seguridad español Pedro Baños.

Baños, que acaba de publicar su último libro “La encrucijada mundial. Un manual del mañana” (Ariel), señala que este cansancio por la guerra puede deberse a varios factores, entre ellos el económico y presupuestario.

“En nueve meses de guerra en Ucrania, Estados Unidos podría haber gastado más de 90.000 millones de dólares” en ayuda militar al ejército ucraniano.

“Esta cifra supone el 10 por ciento de su presupuesto de defensa”, y aun no se ven resultados muy concretos, sostiene el analista, coronel de Infantería en la reserva y diplomado de Estado Mayor.

Todo ello, afirma, está generando una sensación de hastío en la opinión pública estadounidense, a la cual no es ajeno el Partido Republicano, con sus reticencias y críticas al modo en que está gestionando esta situación la administración demócrata que preside Joe Biden.

Si bien, sostiene Baños, “como demócratas no podemos permitir que se conviertan en norma las invasiones”, como la que el pasado 24 de febrero llevó a cabo Rusia en Ucrania y que fue el desencadenante de la actual guerra, también es cierto que a consecuencia de ello se ha generado una crisis de tal magnitud que ya está dañando muy seriamente la estructura económica, política e incluso social de Occidente, que tal vez pensaba que la contienda no iba a durar tanto.

Baños considera que al cansancio de Estados Unidos, hay que unirle que “en Europa tenemos una sociedad muy reblandecida; no estamos acostumbrados a privarnos de una serie de bienes materiales de los que nos puede ser muy difícil prescindir”, incluso en el plano psicológico y cuya escasez, ausencia o desmesurado encarecimiento se deben en muy buena media al efecto de la guerra.

Además de la guerra convencional (“muy convencional”, como la califica el militar y antiguo jefe de Contrainteligencia y Seguridad del Cuerpo de Ejército Europeo), en Ucrania se está viviendo una guerra de propaganda (un elemento obvio en todas las guerras) pero también otra con muy amplias connotaciones económicas que nos están tocando muy de cerca, sobre todo en Europa.

De acuerdo con el experto, “pensábamos que con las sanciones, íbamos a poner de rodillas a Rusia y no ha sido así porque este país le vende sus productos a China e India” y tampoco ha dejado de venderle gas a Europa, en mayor o menor medida, con lo cual el efecto punitivo de dichas medidas es bastante endeble.

A juicio de Baños, se podría decir que se ha superado ya la definición de crisis acuñada en su día por el pensador marxista italiano Antonio Gramsci cuando decía que esta era aquella situación “en la que el viejo orden ha muerto pero el nuevo no acaba de nacer”.

“Yo diría que ese orden ya ha nacido. Aquí seguimos con nuestra soberbia europea y occidental y no nos damos cuenta de que otros países nos están superando”, comenta.

“La vieja Europa se está quedando obsoleta y la propia Rusia, China o India ya están realizando sus transacciones comerciales en rublos, yuanes o rupias”, lo cual está debilitando al dólar como moneda de referencia global con la consiguiente sacudida que eso puede tener en la economía de Estados Unidos y, por ende, en toda la arquitectura financiera internacional articulada en torno al patrón dólar, sostiene el analista.

Por ello, recalca, en último término la gran confrontación será entre China y Estados Unidos, una especie de duelo dialéctico entre imperios, uno en decadencia y otro en auge. “China y Estados Unidos están abocados a enfrentarse, y no solo por Taiwán. Estados Unidos se ve ya como un poder decreciente, y eso es algo muy peligroso”, afirma Baños.

China “quiere dominar en terrenos como la tecnología, las finanzas y la economía, y ese es el principal punto de fricción” entre ambos países, señala. A juicio de Baños, “China está actuando de una forma muy astuta” en la escena geopolítica.

Ha entrado sutilmente en regiones como África y “no le importa perder dinero en principio” porque sabe que a medio plazo obtendrá beneficios.

“Ha reventado el sistema, aunque de momento no vea réditos”. Y esos réditos no serán solo meramente crematísticos y económicos, sino también políticos, al generar redes de influencia en beneficio propio.

Y toda esta crisis, este cambio de paradigma, sobreviene cuando mayor es la interconexión entre las personas a escala global y en pleno auge (y quizá también decadencia) de las redes sociales, algo de lo que también se ocupa Baños en su libro.

“Todos los días se conectan a alguna red social unos 4.000 millones de personas, la mitad de la población de la Tierra. Manejar -y lograr manejar- esas narrativas se han convertido en una forma de control social” por parte de los servicios de seguridad, afirma.