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EL PERIÓDICO
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Operación manta solidaria


  • Escrito por Marian Giménez / Antonio Ortiz
  • Publicado en Crónicas

Las desigualdades están creciendo de forma alarmante mientras se hacen anuncios y propaganda infame sobre una tarjeta de familia, en la que el Ayuntamiento de Madrid, lleva meses proclamando, su puesta en funcionamiento de forma más o menos inmediata para la población más vulnerable. Cuando decimos vulnerable, queremos decir pobres, añadiendo una expresión que hemos oído y escuchado a generaciones anteriores: Pobres de solemnidad. Son pobres, porque no tienen trabajo, ni salario con el que pagar un alquiler, una factura de luz, alimentos, o simplemente poder comprar unas modestas mantas con las que abrigarse en el frío invierno.

Noches de frío y luna llena, una luna gélida que alumbra con su luz tamizada la miseria de un barrio olvidado y abandonado. En otras zonas de Tetuán, se ameniza con conciertos de Navidad que probablemente canten a un niño que nació siendo pobre en una familia de las llamadas vulnerables. Este es el estado de la cuestión. Los niños y las niñas junto con sus familias, no tienen con qué abrigarse. La Casa Vecinal de Tetuán, hace una vez más, un llamamiento público a la solidaridad, pidiendo y solicitando, mantas y ropa de abrigo. Las temperaturas como estamos comprobando son muy bajas, a punto de nieve. No podemos permitir que pasen frío. Son nuestros vecinos, nuestros niños y niñas. Además de villancicos, necesitan calor. El calor de la solidaridad, como en las otras campañas que venimos realizando. El vecindario siempre ha respondido. Tetuán es así. Pero no podemos dejar de clamar, aunque sea en el desierto, la indiferencia y el desinterés que transmiten las autoridades municipales. La Comunidad de Madrid, trabaja como si no hubiera un mañana, en contra de las necesidades más básicas de la gente más necesitada. Es todo miserable y esperpéntico a la vez. Las luces españolas, muy españolas ocupan mentes obsesionadas por el dinero y los concursos a dedo de naves industriales, queriendo parecer hospitales públicos. El virus está matando a mucha gente. Las consecuencias de la pandemia, extienden destrucción de la vida por nuestra ciudad, por sus barrios injustamente tratados, por todas las personas que quieren trabajar y no encuentran donde. Necesitamos calor, una enorme manta con la que protegernos de la vergonzosa indiferencia de otros y poder llegar así a abrigar a todas estas personas anónimas, que no tienen la culpa de encontrarse en esta situación tan indeseable. La Casa Vecinal, os espera, abre sus puertas, sois bienvenidos. Traernos mantas y ropa de abrigo Una Navidad con calor, un árbol que acoge, cobija y arropa a sus vecinos. Esta es vuestra Casa.

Gracias.