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Los móviles y el juego en línea, aliados perfectos de la ludopatía


(Tiempo de lectura: 2 - 4 minutos)

Manuel Jesús González nació hace 31 años, José María Ortega hace 33, pero sus vidas volvieron a empezar cuando dieron el paso de acudir a terapia para salir de la espiral de adicción del juego en línea, fomentada por el fácil acceso al dinero mediante los dispositivos móviles.

González empezó su rehabilitación en la Asociación Onubense de Jugadores de Azar En Rehabilitación (AONUJER) el pasado febrero tras doce años sumido en la adicción a las máquinas tragaperras y al póker en internet.

El juego digital, ha comentado el paciente a EFE, es la “pata más fuerte” de la ludopatía, ya que se puede jugar en cualquier momento, sin necesidad de salir de casa y “sin pasar la vergüenza de entrar a un salón de juegos”.

«En el tiempo que se tarda en ir al banco y sacar el dinero puedes arrepentirte, pero desde el móvil no», añade Manuel, que considera que para los menores de edad esto supone un peligro porque “solo hace falta poner un DNI para obtener un microcrédito”.

LOS MENORES DE EDAD, UN GRUPO VULNERABLE

El expaciente José María Ortega comparte opinión con González y explica que es difícil detectar la adicción en menores de edad, ya que en ocasiones ocurre a raíz de otras “aceptadas socialmente”, como la obsesión con el móvil o los juegos en línea.

En el caso del ahora monitor de terapia grupal en la Asociación de Granada, la adicción a los videojuegos fue la raíz del problema que le acompañó durante trece años. De “World of Warcraft” pasó a la inversión en bolsa y más adelante a las apuestas deportivas en internet.

Fue al alcanzar los 3.000 euros de deuda cuando decidió pedir ayuda a su familia y pareja. Logró alejarse de su adicción durante tres meses pero el Mundial de fútbol de 2018 trajo de vuelta al “demonio” que llevaba dentro.

Abrió una de las cuentas de apuestas deportivas que tenía y pensó “lo que todo ludópata antes de recaer”: “Esta es mi última vez”. Tras esa jugada, Ortega se planteó incluso acabar con su vida ya que su deuda fue creciendo hasta sobrepasar los 8.000 euros “y no veía otra salida”.

LA SOLUCIÓN COMIENZA EN PEDIR AYUDA

Como José María, muchos jóvenes que actualmente se encuentran sumidos en la adicción no contemplan más solución que la de seguir jugando para recuperar el dinero perdido porque no conocen este tipo de asociaciones, que ofrecen terapias grupales y apoyo psicológico individual.

Por ello, la Federación Andaluza de Jugadores de Azar en Rehabilitación (FAJER), que engloba a las asociaciones provinciales, realiza jornadas de información en institutos y colegios, a las que acuden pacientes y expacientes como ponentes.

En estas charlas, ha explicado a EFE el presidente de FAJER, Paco Abad, se evidencia que los salones de juegos “dejan entrar a menores de edad”. Los estudiantes a menudo comparten sus experiencias en estos locales a pesar de que la legislación prohíba su entrada.

Cuando comienzan la terapia muchos pacientes piden que no se les deje acceder a ningún establecimiento dedicado al juego. Esta normativa, que debe ser acatada por todos los negocios, según Abad, “no se cumple” y añade que tampoco se ejecutan las sanciones correspondientes.

LA LUDOPATÍA, DROGA Y NO OCIO

Manuel Jesús, José María y Paco, que han sufrido el yugo de la adicción durante años, coinciden en que, para frenar el desarrollo que la ludopatía está experimentando en los últimos años, el juego debe ser señalado como droga y no como una forma más de ocio.

Desde FAJER insisten en evitar utilizar el término “juego responsable”, ya que “el único juego responsable es el que no se hace”, y animan a las instituciones a realizar jornadas de información públicas para acabar con una lacra “que está mermando los barrios”.

 

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