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¿Se ha vuelto Hollywood marxista?

Antes de que Hollywood diera la bendición al cine coreano, por mediación de Parásitos, me costaba mucho trabajo convencer a mis amigos para que me acompañaran a ver las mejores producciones que se dieron cita el año pasado en el Centro Cultural de Corea del Sur con el apoyo del KOFIC (Korean Film Council). Allí pudimos ver el portentoso retrato femenino de: “En la playa sola de la noche” de Hong Sang-Soo, el objeto sorprendente sobre el rio Han en The Host, o las vicisitudes en medio de la guerra de Corea del soldado rebelde Ro Ki-soo. Hollywood ha conseguido que cuando invite a ver una peli de estas características ya no me puedan decir que no practican esa religión. La sala Juan Negrín y la de la Escuela Medinaceli de San Lorenzo de El Escorial han sido testigos de la proyección de mucho cine asiático, por el Colectivp-Rousseau, pero ambas salas, por diferentes motivos, han dejado de funcionar desgraciadamente.

Muy buen cine, pero lo que no me trago es que “Parásitos” sea considerado “cine marxista”, simplemente por el hecho, como decía Boyero, de poner de manifiesto la dicotomía ricos-pobres. Algo parecido vimos en la película Hierro 3 de Kin Ki duk, y que sepamos, nadie utilizó como argumento la lucha de clases por mucho que se ocuparan también mansiones.

Ana Useros me lo ha dejado claro en el excelente artículo de Babelia titulado “El olor de los pobres” calificando a la familia Ki-taeek acertadamente como arribistas. No es desde luego querer cambiar el mundo de base dar clases particulares de inglés y querer subirse al tren de la vida de la riquísima familia Park utilizando las argucias típicas de la picaresca, por mucho que sean originales y muy visuales, con un final a lo Tarantino.

Recomendaría a los que se van a Marx, en una primera impresión al salir de la sala, que visionaran “Grandes ambiciones” de Mike Leigh, una crítica se la sociedad británica “thaecheriana” y estuvieran muy atentos a la voz en off de su final, cuando los personajes rodeando la tumba de Marx, oyen el epílogo de Puerca Tierra de John Berger, o a las huelgas de “La tierra de la gran promesa” de A.Wadjda, la de los trabajadores del textil en Lodz, o a la clásica lucha de un hacendado y un campesino en la conocida Novecento. Extraordinaria, magistral, Deslumbrante, impredecible, genial…pero no marxista.

Miembro de Arco Europeo Progresista, y del Colectivo Rousseau, Premio Jean Jaures en defensa del laicismo, premio Arturo Pajuelo a la labor cívica y social, escribe en la revista Entreletras, y los periódicos BEZ, Aquíenlasierra y huffington post. Ha sido miembro del Comite Regional del PSOE en Madrid.