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Al Andalus. Poesía homoerótica

I INTRODUCCIÓN

La poesía homoerótica fue muy popular entre los siglos IX y XI en el Al Andalus

Desde el siglo IX, reinando del emir Abderramán II, hasta la llegada de los almorávides en el siglo XI, Al Andalús vivió una época de esplendor cultural, brillando la literatura y especialmente la poesía. Ésta empezó siendo de contenidos ambiguos y llegó a expresar temas homoeróticos con absoluta libertad. En ellos se describía la belleza de jóvenes efebos o bellas doncellas, junto a un nada disimulado goce por el vino y el buen vivir.



Las traducciones han eliminado gran parte de este contenido, han feminizado nombres masculinos o han eliminado el uso del género neutro. Cuando leemos "gacela" o "luna" no nos explican que en su lengua árabe eran palabras masculinas.

Tambien aparece, al igual que en la poesía griega, el amor y la seducción de jóvenes amantes hacia los hombres adultos: 


"Le di aquello que me pedía, le hice mi señor...


El amor ha puesto bridas en mi corazón


como un camellero pone bridas en su camello" (Ibn Abd Rabbihi, s X)



Para Ibn Hazm (994-1064), el amor escapa al control del hombre, «es una especie de naturaleza, y el hombre sólo tiene poder sobre los movimientos libres de sus órganos.» En su obra más conocida,  “El collar de la paloma”, hay una mezcla de generalizaciones teóricas y ejemplificaciones o anécdotas personales; aunque la gran mayoría sus contenidos se refieren al amor heterosexual, especialmente por hermosas esclavas, se intercalan repetidamente las historias de hombres que se enamoran de otros hombres. En ocasiones, la atribución es ambigua dado que el texto, refiriéndose neutralmente al ser amado, puede estar dedicado tanto a un hombre como a una mujer:

"No está reprobado por la fe ni vedado en la santa Ley, por cuanto los corazones se hallan en manos de Dios Honrado y Poderoso, y buena prueba de ello es que, entre los amantes, se cuentan califas y rectos imanes"

El más aclamado autor lírico de esta época es el cordobés Muhammad ibn Abd al-Malik ibn Quzman, o Ibn Quzman (c. 1080-1160), considerado uno de los grandes poetas medievales. Alto, rubio y de ojos azules, Ibn Quzman fue un bohemio irreverente que llevaba y hacía gala de una vida absolutamente licenciosa.

Tengo un amado alto, blanco, rubio.


¿Has visto de noche la luna? Pues él brilla más


Me dejó el traidor y luego vino a verme y saber mis nuevas:


tapó mi boca, calló mi lengua,


hizo como la lima con mis barruntos.

La tolerancia sexual de Al-Andalus en la Alta Edad Media fue gracias a una sociedad refinada, respetuosa y cosmopolita, y se ve reflejada en poemas como estos de Ibn Abd Rabbihi. (Córdoba, 860-940)

Le di aquello que me pedía, le hice mi señor...


El amor ha puesto bridas en mi corazón


como un camellero pone bridas en su camello.

Algunos poetas fueron más explícitos y menos castos en la expresión de su pasión, como Ali ibn Abi l-Husayn (m. 1038).

¡Cuántas noches me han servido las copas


las manos de un corzo que me compromete!


Me hacía beber de sus ojos y de su mano


y era embriaguez sobre embriaguez, pasión sobre pasión.


Yo tomaba los besos de sus mejillas y mojaba mis labios


en su boca, ambas más dulces que la miel.

El amor descrito por las poetisas es el tópico del amor cortés árabe; en contraste con la poesía homoerótica, el amado no es descrito físicamente, salvo algunas excepciones. En muchos casos su obra llega como un eco de la voz y el punto de vista masculinos, y llegan a cantar la belleza femenina ajena, simulando un amor sáfico que algunos autores dudan que tuviera un paralelo en la vida real:

Ésa es la razón que me impide dormir:


cuando suelta sus bucles sobre el rostro,


parece la luna en las tinieblas de la noche;


es como si a la aurora se le hubiese muerto un hermano


y la tristeza se hubiese vestido de luto.

II AL-MUTAMID DE SEVILLA: EL REY POETA

Político, poeta e intelectual Al-Mutamid (1040-1095) fue un poderoso rey taifa de Sevilla, y una de las más importantes figuras de la Edad Media hispana.

Las crónicas nos hablan de un rey apuesto, sensible, valeroso, delicado y feroz. Habría sido uno de tantos príncipes guerreros en la España de los reinos de taifas si un giro inesperado no le hubiese llevado al poder. Su hermano mayor fue ejecutado por su propio padre, por supuesta traición o simple cobardía en una operación militar de conquista. Al-Mutamid quedó automáticamente convertido en heredero, aunque posiblemente ya había sido designado secretamente por su padre antes de la ejecución de su hermano.



Coetáneo del Cid, su poder aumentó al anexionar Córdoba a su reino. Ello le significó graves consecuencias, entre otras sufrir el acoso de Alfonso VI de Castilla que arrebató Toledo a los hispano-musulmanes. Asustado ante el poder de los invasores cristianos, el rey andalusí tomó una decisión de consecuencias nefastas para los reinos taifas: llamó a los almorávides en su ayuda.

Los almorávides derrotaron a Alfonso VI, pero luego pasaron factura a Al-Mutamid. Una vez instalados en la peninsula le quitaron el reino y lo expulsaron al Norte de África. Encadenado junto a su familia, tuvo que embarcar en el Guadalquivir, camino del destierro en Africa donde murió recordando su bello Alcázar de Sevilla, aunque antes tuvo que ver a sus propias hijas vendidas como esclavas.

Poeta, mecenas, político maquiavélico, estamos ante una de las figuras más importantes de la historia de España. Posiblemente por ser andalusí (hispano-musulmán) su figura ha sido marginada, ignorada y a veces ridiculizada.

En su encierro africano escribió toda una serie de poemas llenos de tristeza y de melancolía:

Yo era amigo del rocío, señor de la indulgencia,

Amado de las almas y de los espíritus...

La sociedad andalusí no era integrista, amaba la paz, el progreso y especialmente el buen vivir. La obra literaria y política de este rey es muy importante. Con plena libertad cantó a las excelencias del buen vino, a los placeres carnales, a las mujeres y a al amor hacia los hombres.

Al-Mutamid, rey de Sevilla, escribió en el siglo XI una auténtica declaración de amor hacia su paje: 'Lo hice mi esclavo, pero la humildad de su mirada me convirtió en su prisionero, de tal modo somos ambos y al mismo tiempo esclavo y señor uno de otro'. Los versos de“necesidad” los dedicó también al poeta Ibn Ammar, a quien convirtió en uno de los hombres más poderosos de Al Andalus. Él mismo señalaba que no soportaba estar separado de Ammar, 'ni siquiera una hora, ni de día ni de noche'

Como Zeus amó a su joven copero, a su particular Ganímedes:

Apareció, exhalando aromas de sándalo,

al doblar la cintura por el esbelto talle,

¡Cuántas veces me sirvió, aquella oscura noche,

en agua cristalizada, rosas líquidas!  

Al Mutamid cantó al amor y a la belleza, al buen vino y a todos los placeres de la vida. Placeres a los que se entregó plenamente, placeres y buen vivir que perdió por culpa de una decisión posiblemente errónea.

III ABENÁMAR, EL POETA QUE PUDO SER REY

"-¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería,


el día que tú naciste grandes señales había!"



Abū Bakr Muḥammad ibn ˁAmmār, también conocido como Abenámar (1031-1086), fue un poeta andalusí, amante del rey Al-mutamid y visir de la Taifa de Sevilla.

Gran jugador de ajedrez, de origen humilde, aventurero, poeta y conspirador enamoró al joven príncipe Al Mutamid mucho más joven. Una vez este fue rey, lo nombró taifa de Sevilla. Planeando la conquista de Murcia, fue enviado él por su amante, pero una vez ocupado el reino, Abenámar se nombró rey, rompiendo la confianza de su amante.



AL REY AL-MUTAMID



Te abrazaba la cintura tierna


bebía de tu boca el agua clara.



Yo me contentaba con lo permitido


pero tu querías aquello que lo no es.



Expondré aquello que ocultas:


Oh, gloria de la caballería ¡¡


defendiste las aldeas,


pero violaste a las personas. (1)



Los excesos en el poder rebelaron a la población, marchando a Toledo donde conoció al leonés Alfonso VI, la leyenda dice que fue Abenámar quien convenció al conquistador de Toledo, para que no atacase Sevilla. Fue después de una partida de ajedrez. Su estadía en esta ciudad duró poco, debió huir primero a Madrid, luego a Zaragoza donde fue recibido en olor de multitudes, allí conoció al célebre mercenario conocido como el Cid Campeador. Nombrado visir, pronto sus excesos con el vino y el sexo pusieron la población en contra suyo. Entonces escribió a su amante pidiendo clemencia:



...Al recordar el tiempo de mi juventud, es como si se encendiese


el fuego del amor en el pecho.


Aquellas noches en que no hacía caso de la sensatez del consejo


y seguía los errores de los alocados;


condené al insomnio a los párpados somnolientos


y recogí el tormento de las tiernas ramas....(2) 


Pero enterado el rey de Sevilla de una nueva conspiración de su amante, mandó encerrarlo en una celda, allí lo ejecutó con sus propias manos.



Ibn Ammar representa uno de los poetas andalusís que mejor dominaron el arte del gazal homoerótico. Por desgracia se le conoce más por un poema fronterizo del siglo XV, que por su bellísima obra poética del siglo XI.

IV BEN SAHL DE SEVILLA, EL POETA QUE AMÓ A MUSA

Ben Sahl de Sevilla (1212-1251) fue un poeta andalusí de origen judío. Musulmán devoto, cantó a las excelencias del vino y el amor hacia los jóvenes.

Musa era un joven judío, seguramente llamado Moisés, al que el poeta amó y dedicó muchos de sus poemas. Esto fue en la Sevilla a inicios del siglo XIII. Con la entrada de Fernando III huyó a Ceuta, en uno de sus viajes la goleta se hundió falleciendo con 39 años de edad. Una anécdota dice que enterado el gobernador de Ceuta de su fallecimiento, exclamó "la perla ha vuelto al mar".



Luis Antonio de Villena (3) señala: "su lírica es amorosa, esencialmente, aunque no faltan los panegíricos" y su éxito le sobrevivió, escribiéndose poemas sobre él y Musa siglos después. Una página de internet "Poetasandaluces.com" llega a decir que "Llegó a tener una gran fama entre los contemporáneos, sobre todo por su capacidad de improvisación, y sus poemas aparecen en "Las mil y una noches"." En uno de sus poemas declara su deuda con Abu Nuwas.



Nadie duda de su relación con el joven Musa, también su tensión interna entre el judaismo y el islam (abandona a Musa-Moisés a favor del muchacho Muhammad-Mahoma), pudo tener influencia en su poemario. Alberto Mira (4) señala "El tratamiento ligero de la religión aparece en sus textos. Sin embargo, el poeta destaca ya en su época por la intensidad de sus sentimientos y por las imaginativas metáforas con las que articula."

(1)  Homosexualidad en al-Andalus Equipo Redes (blog)

(2) Homosexualidad en al-Andalus Equipo Redes (blog)

(3) Luis Antonio de Villena. Amores Iguales. Ed La Esfera

(4) Alberto Mira. Para entendernos. Ediciones de la tempestad.